Hansi Flick exige más fichajes al Barça tras el éxito de Rodri
El Barcelona celebra un golpe mayúsculo en el mercado, pero Hansi Flick no se deja deslumbrar. Con el acuerdo prácticamente cerrado para fichar a Rodri procedente de Manchester City por unos 65 millones de libras, el técnico alemán lanza un mensaje claro: no basta.
“Creo que necesitamos unos cuantos jugadores más”, soltó sin rodeos en los canales internos del club. Nada de autocomplacencia. Ni siquiera después de un 5-2 convincente ante el Basel en el St. Jakob's Park.
Un 5-2 que ilusiona, pero no engaña
El amistoso en Suiza dejó buenas sensaciones y varios nombres propios. Volvió Lamine Yamal, flamante campeón del mundo con España, y lo hizo marcando de penalti en su primer encuentro tras el torneo. Regresaron también varios pesos pesados, se vio más colmillo, más ritmo, más colmillo ofensivo que en los primeros ensayos de pretemporada.
El marcador se abrió con un tanto de Karim Adeyemi, bien habilitado por Raphinha, una conexión que el técnico quiere explotar este curso. Y cuando el partido parecía ya decidido, irrumpió el joven Jesse Bisiwu desde el banquillo para firmar un doblete tardío que se llevó los focos y arrancó sonrisas en el banquillo azulgrana.
Flick, sin embargo, midió sus elogios. “Ha sido una buena prueba para nosotros; Basel ha jugado bien”, analizó. No se quedó ahí. Reconoció que el equipo aún está lejos del ritmo que exige su idea de juego: “Quizá en la primera parte no jugamos tan rápido como nos hubiera gustado, ni en la colocación ni sin balón. Eso es lo que tenemos que mejorar. Tenemos potencial y estoy satisfecho con la prueba”.
El resultado anima. El rendimiento, todavía no le basta.
Exigencia diaria y un ojo en el vestuario
Donde sí se muestra abiertamente optimista Flick es en el día a día. El entrenador recalca que la base de todo lo que quiere construir está en el entrenamiento, en la intensidad con la que el grupo trabaja cuando no hay cámaras.
“Lo más importante es cómo entrenamos, la calidad y la intensidad, y eso es muy bueno”, subrayó. “Veo el nivel del equipo y eso es lo que más cuenta. Analizaremos este partido y también las sesiones de entrenamiento. Y tenemos un partido esta semana, así que ya veremos”.
Ese “ya veremos” no es una frase vacía: el alemán está calibrando cada carga, cada minuto, cada rotación. La temporada oficial se acerca y Flick sabe que llega con varios internacionales reincorporados tarde tras el verano.
Rotaciones con la vista puesta en Elche
La gestión de esfuerzos marcó su plan ante el Basel. No se trataba solo de ganar, sino de llegar vivos y con piernas frescas al arranque liguero. “Algunos jugadores llegaron hace cinco días y tenemos que preparar el partido contra el Elche; tenemos que pensar quién puede empezar, quién puede jugar los noventa minutos, y solo podemos hacer cinco cambios. Todo esto influye en cómo queremos gestionar este partido”, explicó.
Cada sustitución, cada ajuste de minutos, responde a ese puzle. Flick no quiere excusas físicas cuando comience el fuego real. Y para eso necesita algo más que un once titular brillante.
Ahí entra el mercado.
Rodri como pilar… y la sensación de que falta algo
El fichaje de Rodri, si se confirma en los términos que se manejan, supone un giro de enorme calado para el centro del campo azulgrana. Un mediocentro de élite mundial, en plena madurez, llamado a ordenar el juego, dar salida limpia al balón y proteger la defensa. Es la pieza que muchos entrenadores desearían como base de su proyecto.
Pero Flick no vende la operación como la solución a todos los problemas. La ve como un paso, no como el destino. La exigencia del calendario, con el Barça peleando por títulos en varias competiciones, le lleva a insistir en algo que repite casi como un mantra: la profundidad de plantilla todavía no está donde él quiere.
El amistoso en Basilea ofreció destellos de lo que puede venir: Adeyemi afinando su puntería, Raphinha conectando por fuera, Bisiwu irrumpiendo sin complejos, Yamal regresando con gol y personalidad. Un grupo con talento, sí, pero que a ojos del técnico aún necesita más cuerpos, más perfiles, más alternativas para sobrevivir a un curso largo y exigente.
Flick ya ha dejado claro el listón. El club ha respondido con Rodri. La cuestión ahora es cuántas caras nuevas más llegarán antes de que se cierre la ventana… y si serán suficientes para sostener las ambiciones de un Barça obligado a volver a la cima.





