Incidente aéreo en Ryanair: pasajero a punto de ser succionado
Un hombre estuvo a punto de ser succionado por la ventanilla de un vuelo de Ryanair cuando esta se “desprendió” en pleno trayecto hacia Alemania, y solo la reacción de otros pasajeros, que lo agarraron y tiraron de él hacia el interior, evitó una tragedia, según relataron testigos y confirmaron las autoridades este viernes.
Se trata de un turista serbio que viajaba de Tesalónica, en Grecia, a Memmingen, en Alemania. Está hospitalizado con quemaduras por fricción, pero su estado general es bueno, indicaron las mismas fuentes.
“Casi todos nos habíamos quedado dormidos, teníamos los ojos cerrados. Se oyó un ruido, como cuando explota un neumático”, contó una pasajera a Radio Thessaloniki, citada por la agencia AFP.
El sobresalto fue inmediato. “Nos dimos cuenta enseguida de que había habido una descompresión. Hubo gritos… por un momento pensé que alguien había abierto por accidente la salida de emergencia”, añadió.
Las máscaras de oxígeno cayeron desde los compartimentos superiores. El olor en la cabina se volvió fuerte, penetrante. Y entonces, la imagen que heló a todos: la cabeza y los hombros de un pasajero asomaban fuera de la ventanilla. Solo el cinturón de seguridad, que no se había quitado, impidió que saliera despedido al vacío.
Pasajeros sentados cerca de él reaccionaron al instante y lo sujetaron para meterlo de nuevo dentro del avión, relató la misma testigo.
Medios griegos apuntaron que el incidente se produjo cuando el aparato sobrevolaba Macedonia del Norte. Según esas informaciones, la ventanilla se habría roto por el impacto de un fragmento desprendido de uno de los motores del avión.
En un comunicado, Ryanair explicó que el vuelo “regresó a Tesalónica poco después del despegue cuando una ventanilla de pasajero se desprendió durante el vuelo. La aeronave aterrizó con normalidad y los pasajeros regresaron a la terminal”. La aerolínea irlandesa señaló que se dispuso de otro avión para trasladar al resto de viajeros hasta Memmingen.
Gripe Aviar en Australia
Mientras tanto, en otro frente de preocupación global, científicos han detectado por primera vez en Australia la altamente contagiosa gripe aviar H5 en un ave marina, informó el gobierno australiano.
Durante años, Australia había sido la única gran masa continental libre de la variante H5, una cepa que ha provocado enfermedades graves y una elevada mortalidad en aves de corral y aves silvestres en todo el mundo. Desde junio se han confirmado 12 casos de gripe aviar H5 en el país, todos en aves marinas migratorias, no en fauna autóctona.
Los análisis de laboratorio confirmaron la infección en un charrán crestado grande (greater crested tern) hallado en la localidad de Robe, en el estado de Australia Meridional.
“Es, por supuesto, un desarrollo preocupante, pero no inesperado”, declaró la ministra de Agricultura, Julie Collins, citada por AFP.
Collins insistió en rueda de prensa en Hobart, capital de Tasmania, en que “por el momento no hay pruebas de mortalidades masivas debido a la gripe aviar H5”.
Tampoco hay indicios de que el virus se haya extendido a otras poblaciones animales, a aves de corral o a sistemas agrícolas, y “el riesgo para la salud humana sigue siendo bajo”, subrayó la ministra.
Los científicos tratan ahora de determinar las posibles vías de transmisión que llevaron el virus hasta esa ave australiana. “Lo que sí sabemos es que se trata de un ave marina costera cuyo rango de distribución se solapa con el de aves marinas migratorias que previamente han dado positivo por H5”, explicó Collins.
El gobierno de Australia Meridional ha puesto en marcha una “vigilancia reforzada” en la zona donde se encontró el ave infectada. El temor de fondo es claro: que esta enfermedad letal agrave el riesgo de extinción de la fauna australiana, famosa por su singularidad. Casi la mitad de las especies de aves silvestres del país y el 83 por ciento de sus mamíferos no existen en ningún otro lugar del planeta.
Las aves silvestres más afectadas por la cepa H5 son las acuáticas, limícolas, marinas y rapaces. También se han registrado casos en mamíferos marinos, así como en otros animales como gatos, cabras, alpacas y cerdos. Las autoridades investigan desde hace meses si la enfermedad pudo llegar al continente a través de aves migratorias procedentes de la región subantártica.
En junio, científicos informaron de que la gripe aviar H5 había matado a más de 13.000 crías de elefante marino tras infectar una colonia reproductora en las remotas Heard Island y McDonald Islands, territorios externos de Australia en el subantártico.
Problemas Globales
El planeta, mientras lidia con virus y emergencias aéreas, también se ve azotado por otro enemigo silencioso: el polvo.
China y el sur de Estados Unidos sufrieron el año pasado algunas de las peores tormentas de arena y polvo en décadas, según advirtió este viernes Naciones Unidas. La agencia meteorológica y climática de la ONU señaló que estos episodios golpearon la salud pública, dañaron el medio ambiente y alteraron el transporte y la actividad económica.
En su décimo Boletín Anual sobre Polvo Atmosférico, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) indicó que, a escala global, las concentraciones medias de polvo en 2024 fueron similares a las del año anterior, aunque con marcadas diferencias regionales.
“Cada año, alrededor de 2.000 millones de toneladas de polvo entran en la atmósfera y pueden ser transportadas cientos e incluso miles de kilómetros, a través de continentes y océanos”, señaló la OMM.
Las principales fuentes de polvo son grandes desiertos como el Sáhara en África, el Gobi en Asia y el desierto Arábigo en Oriente Medio. Aunque se trata de un proceso natural, la mala gestión del agua y de la tierra, la sequía y la degradación ambiental “tienen cada vez más responsabilidad” en un fenómeno que afecta a más de 150 países, advirtió la organización.
La mayor concentración media anual de polvo a nivel mundial se registró de nuevo en la depresión de Bodélé, en Chad, una de las zonas emisoras de polvo más activas del planeta.
“Las tormentas de arena y polvo afectan la calidad del aire y la salud humana”, recordó la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo.
“Reducen la productividad agrícola, alteran el transporte y la aviación, tensionan los sistemas de agua y energía y dañan los ecosistemas. Ningún país es inmune a sus impactos”.
La región desértica fronteriza entre México y Estados Unidos vivió en 2025 tormentas de polvo excepcionalmente frecuentes, intensas y prolongadas. El Paso, en Texas, registró 50 días con presencia de polvo en el ambiente, más del doble de su media anual. El número de tormentas fue el mayor desde 1935, según la OMM.
El problema alcanzó su pico el 18 de marzo, cuando la concentración media diaria de partículas inhalables (PM10) llegó a 2.064 microgramos por metro cúbico de aire. La punta horaria se disparó hasta 8.142 microgramos, el valor más alto medido en Texas desde que se iniciaron los registros horarios de PM hace unos 27 años.
Las PM10 son partículas con un diámetro de 10 micrómetros. Para poner el dato en perspectiva, la guía de calidad del aire de la Organización Mundial de la Salud fija un nivel anual de referencia de 15 microgramos por metro cúbico, o 45 microgramos en un periodo de 24 horas.
En abril de 2025, China sufrió su peor tormenta de arena y polvo en una década, tanto por intensidad como por duración y alcance. Con el polvo arrastrado desde Mongolia, las concentraciones horarias de PM10 superaron los 1.000 microgramos por metro cúbico en el norte del país, y en algunos puntos se dispararon hasta entre 3.000 y 4.000 microgramos.
Saulo subrayó que, dado que las tormentas de arena y polvo no entienden de fronteras, los países deben compartir datos de alerta temprana. La OMM apuntó que la inteligencia artificial tiene potencial para mejorar las predicciones de arena y polvo, aunque por ahora se requiere más investigación. Algunos sistemas se muestran más precisos en tormentas locales, breves y de rápida formación; otros funcionan mejor con grandes eventos que se desarrollan y desplazan durante varios días.
Entre ventanillas arrancadas a 10.000 metros, virus que viajan con las aves y cielos convertidos en paredes de arena, el mundo sigue recordando que su fragilidad no entiende de fronteras ni de estaciones.





