Inter presiona por Curtis Jones, Liverpool firme en su postura
El pulso entre Inter de Milán y Liverpool por Curtis Jones entra en una fase decisiva. El club italiano ha reactivado su ofensiva por el centrocampista inglés con una nueva propuesta que ronda los 30 millones de libras, unos 40,5 millones de dólares. No basta.
En Anfield la cifra sigue sin acercarse a los 35 millones de libras (47,2 millones de dólares) que la directiva ha marcado como precio mínimo para empezar a hablar en serio. Y no es una postura improvisada.
Un interés que no es nuevo
El Inter lleva meses detrás de Jones. El primer contacto formal se produjo en enero, cuando los italianos tantearon la posibilidad de un traspaso en pleno mercado de invierno. La respuesta fue contundente: el Liverpool no quería desprenderse de nadie a esas alturas de la ventana, según informó el Liverpool Echo.
El mensaje no frenó al club de Serie A. A comienzos del mes pasado llegó una primera oferta en firme, cercana a los 21 millones de libras (28,3 millones de dólares). Fue rechazada casi de inmediato. En Liverpool entendieron que seguir regateando en esas cifras carecía de sentido: la distancia entre valoraciones era demasiado grande.
Ahora, agentes que actúan en nombre del Inter han vuelto a llamar a la puerta de Anfield, esta vez con la disposición clara de subir la apuesta. De momento, hasta esos 30 millones. Todavía por debajo del listón.
Un caso deportivo… y contractual
El contexto añade tensión a la negociación. Curtis Jones entra en su último año de contrato y busca algo que el fútbol moderno no siempre garantiza: continuidad real como titular. Desde su debut en enero de 2019, el mediocampista ha disputado 228 partidos con el primer equipo del Liverpool, una cifra que habla de confianza, pero también de etapas irregulares en cuanto a protagonismo.
Ahí ve el Inter una oportunidad. Un jugador en edad ideal, con experiencia en la élite, un año de contrato por delante y la sensación de que podría tener un rol más central en otro proyecto. El escenario clásico para que un club comprador intente forzar una rebaja.
En Liverpool, sin embargo, no actúan como si tuvieran prisa por vender. La cifra de 35 millones no se ha movido. Y, de momento, no hay señales de que Richard Hughes, nuevo director deportivo, ni el entrenador Andoni Iraola estén dispuestos a rebajarla.
Iraola se posiciona
El técnico vasco ya dejó clara su postura este mismo mes. Quiere a Curtis Jones en su proyecto y, más aún, quiere blindarlo con un nuevo contrato en Merseyside. Lo dijo sin rodeos: lo valora altísimo, lo considera un “gran, gran jugador” y desea que siga “más tiempo” en el club.
Iraola no solo mira al rendimiento. También al ADN. Subrayó la importancia de que Jones sea scouse, nacido en la ciudad, alguien que encarna ese vínculo emocional entre la grada y el césped que el Liverpool ha convertido en seña de identidad. Le gusta su personalidad, su carácter competitivo, la forma en que se comporta dentro y fuera del campo.
Ese respaldo público del entrenador complica aún más las aspiraciones del Inter. No se trata únicamente de cuadrar números; es también una cuestión de vestuario, de jerarquía y de símbolos.
Un verano de decisiones
El tablero, hoy, está claro: el Inter ha subido su oferta hasta los 30 millones de libras y está dispuesto a seguir insistiendo; el Liverpool mantiene el listón en 35 millones y trabaja en paralelo para convencer al jugador de que su futuro inmediato pasa por Anfield.
La clave puede estar en la voluntad de Jones. Quiere más minutos, más peso, un rol indiscutible. El Inter se los puede prometer. Iraola, también, pero dentro de una competencia feroz y en un club que aspira a pelear por todo.
Con un año de contrato por delante, cada semana que pasa aumenta la presión. O renovación, o venta en condiciones ventajosas, o el riesgo de ver marchar a un activo importante por mucho menos dentro de unos meses.
El Inter ya ha movido ficha. El Liverpool no se ha inmutado. La próxima decisión, inevitablemente, pasará por Curtis Jones. Y ahí se sabrá qué pesa más: el arraigo en Anfield o la tentación de ser pieza clave en San Siro.





