Irán se concentra en Turquía para el Mundial
La selección de Irán aterrizó el lunes en Turquía para iniciar una concentración larga, de varias semanas, con la vista clavada en el Mundial que se disputará en territorio de Estados Unidos, un país que, desde el 28 de febrero, participa en los bombardeos sobre Irán junto a Israel en una guerra que ha incendiado de nuevo Oriente Medio.
El fútbol viaja en medio del fuego cruzado.
Un campamento, dos realidades
En el hotel de concentración y en los campos de entrenamiento turcos, el discurso es otro: planificación, protocolos, rutina de Mundial. Lejos de Teherán y aún más lejos de Los Angeles o Seattle, Irán intenta construir una burbuja competitiva en un contexto que no admite burbujas.
“Todo se desarrollará correctamente de acuerdo con los protocolos y lo estipulado por la FIFA”, aseguró el director de la selección y vicepresidente de la federación, Mehdi Mohammad Nabi. Su mensaje busca calma, casi tanto hacia dentro como hacia fuera.
Nabi recordó que dentro de Estados Unidos ya están activados los comités habituales, incluido un comité de seguridad que trabaja con la FIFA y asume la responsabilidad en esa materia. No es territorio desconocido para Irán: el dirigente subrayó que en ediciones anteriores ya han lidiado con este tipo de estructuras y que conocen bien cómo operan estos dispositivos en cada Copa del Mundo en la que han participado.
Confianza. Y, sobre todo, método. “En este sentido, estamos muy seguros y tenemos un plan claro”, remató.
El obstáculo invisible: las visas
Sobre el césped, el plan es claro. Sobre el papel, no tanto. Los jugadores y el cuerpo técnico todavía no tienen visados para entrar en Estados Unidos. Un detalle menor en cualquier otro Mundial, un asunto mayúsculo en este.
Los iraníes prevén solicitar las visas en la embajada de Canadá en Turquía, un paso obligado que aún no garantiza nada. “No estamos seguros todavía de que todos los jugadores y miembros del cuerpo técnico reciban visas de Estados Unidos”, admitió Nabi, poniendo voz a la preocupación que sobrevuela la concentración.
Aquí entra la letra pequeña del torneo. Una de las obligaciones del país anfitrión, recordó el dirigente, es ofrecer garantías según los estatutos de la FIFA y el reglamento de la competición. Entre esas garantías figura un punto clave: facilitar los visados necesarios a todas las selecciones clasificadas.
Nabi insistió en que la FIFA ya ha movido ficha para que el país organizador coopere con equipos como Irán en este terreno. El mensaje es claro: el balón no puede quedar atrapado en un despacho de inmigración.
Un grupo exigente y una base en Arizona
Mientras los trámites diplomáticos se cocinan, el calendario no se detiene. Irán debutará en el Grupo G ante New Zealand el 15 de junio en Los Angeles. Después, volverá a la misma ciudad para medirse a Belgium, antes de viajar al noroeste para cerrar la fase de grupos frente a Egypt en Seattle.
El cuartel general durante el torneo estará en Tucson, Arizona. Un entorno de calor seco, exigente, que puede convertirse en aliado si la preparación en Turquía se ajusta bien a lo que espera al otro lado del Atlántico.
La ruta es clara: Turquía, embajada canadiense, Tucson, Los Angeles, Seattle. Lo que no está claro es si todos podrán recorrerla.
En un Mundial marcado por la guerra y la política, Irán se prepara como siempre, con sesiones, planes tácticos y discursos de confianza. La diferencia es que, esta vez, antes de pensar en cómo frenar a New Zealand o sorprender a Belgium, necesita ganar el primer partido lejos del campo: el de las visas que decidirán quiénes podrán, de verdad, jugar su Copa del Mundo.






