Ismail Kartal sigue al mando en Fenerbahce: crisis frenada temporalmente
La noche del jueves parecía el final de la historia. La mañana del sábado la cambió por completo.
La cúpula de Fenerbahce emitió un comunicado oficial el viernes por la noche para confirmar que Ismail Kartal continúa como entrenador del primer equipo. Un día después, el mensaje quedó reforzado con imágenes claras: el técnico, de nuevo al frente de la sesión, dirigiendo el entrenamiento en las cuentas oficiales del club. Ninguna filtración, ninguna duda. Kartal sigue.
Con ese gesto, el club tumbó de golpe las informaciones que apuntaban a una ruptura definitiva tras las conversaciones de crisis con el dirigente Oguz Cetin. No hubo divorcio. Al menos, no todavía.
De la dimisión en caliente al giro del club
Todo se desató tras el 1-1 contra Roma en la Champions League. Nada más acabar el partido, Kartal sorprendió a todos con un anuncio que sacudió Estambul. Habló a través de la agencia Anadolu y dejó una frase que sonó a portazo:
«En primer lugar, felicito a mis jugadores por cumplir al pie de la letra las tareas que les asigné para el partido de esta noche. Jugamos un fútbol digno de la Champions League. Pudimos ganar el partido; tuvimos ocasiones claras. El encuentro terminó en empate y estoy orgulloso de mis jugadores. Esta noche dimito de mi cargo, para no volver jamás. Extiendo mi más sincero agradecimiento a mis jugadores».
Un 1-1 ante Roma, con ocasiones para ganar, orgullo por el rendimiento… y una renuncia contundente. El contraste fue brutal. El equipo había competido en Europa, pero el desgaste interno y el ambiente enrarecido pesaban más que el resultado.
Aziz Yildirim toma el control
La respuesta del club fue inmediata. El presidente Aziz Yildirim salió en defensa de su entrenador en una rueda de prensa aparte, poco después del anuncio. No solo rechazó la dimisión. Señaló directamente a los culpables del estallido emocional de Kartal: parte de la grada y el clima tóxico en redes sociales.
Yildirim no se anduvo con rodeos. Recordó el momento en el que una botella de agua impactó en la cabeza del técnico, lanzada desde la grada, y lo utilizó como símbolo del límite que se había cruzado: «Visteis el estado en el que estaba Ismail. ¿Puede una persona soportar tanta angustia? Le tiraron una botella de agua a la cabeza de Ismail Kartal. Lo vimos. Por eso está molesto. Ismail Kartal sigue en su puesto. Le dije [a Kartal]: “Vas a continuar”, y así fue».
El presidente marcó la línea: el entrenador no se va, el club lo blinda públicamente y desplaza el foco hacia el comportamiento de una parte de su propia afición.
Del drama europeo al examen en la Super Lig
El ruido no se detiene, pero el calendario no espera. Fenerbahce debe cambiar de chip de inmediato y centrarse en la Super Lig. El lunes por la noche recibe a Gaziantep FK en un duelo que pesa mucho más de lo que indica la jornada.
La situación en la tabla explica la urgencia. El equipo de Kartal marcha 11.º en una liga de 18. Demasiado abajo para un gigante que se mide a Roma en Europa. Demasiado lejos de lo que exige su historia, su presupuesto y su grada.
El partido ante Gaziantep FK se convierte, así, en algo más que tres puntos. Es una prueba de autoridad para el entrenador recién “reinstalado”, una oportunidad para rebajar tensiones internas y, sobre todo, un intento de reconectar con una afición herida y furiosa.
Kartal sigue. El cargo está asegurado por ahora. La verdadera respuesta llegará el lunes, cuando el balón vuelva a rodar y Fenerbahce tenga que demostrar si esta crisis se ha contenido… o solo se ha aplazado.





