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Jamal Musiala tranquiliza al Bayern tras su susto: "Estoy bien"

La escena heló el ambiente en la Voith-Arena. Minuto 61 en Heidenheim: Vincent Kompany retira a Ismael Saibari y da entrada a Jamal Musiala. Seis minutos después, el internacional se desploma en la zona central del campo. El recuerdo del amistoso ante RB Leipzig aparece de inmediato.

Jonathan Tah y Harry Kane salen disparados hacia él. En segundos, jugadores de ambos equipos forman un círculo protector mientras los médicos entran corriendo al césped. Silencio, preocupación, miradas perdidas en la grada.

Musiala recibe atención durante unos instantes, luego se incorpora. Se levanta, tambaleante, apoyado en un miembro del staff. Camina hacia la banda con gesto desorientado. A mitad de camino se gira, cambia de dirección y desaparece por el túnel del lado opuesto. Desde la grada, un único sonido: su nombre coreado una y otra vez.

Cuando el speaker del estadio anuncia su sustitución por Cassiano Kiala, la Voith-Arena responde con un aplauso cerrado. El 4-2 del Bayern pasa automáticamente a un segundo plano.

El mensaje del club y la explicación del propio Musiala

En la zona mixta, nada más acabar el amistoso, el director deportivo Max Eberl intenta rebajar la tensión sin entrar en detalles médicos.

“Jamal hablará de ello él mismo en un futuro próximo. Lo sabíamos y lo sabemos”, afirma. ¿Y cómo está en ese momento? “Está en el vestuario, se está cambiando, se está duchando”.

Poco después llega la voz más esperada. La del propio Musiala. El jugador publica un largo mensaje en Instagram y empieza despejando el miedo colectivo: “Lo primero de todo: estoy bien”, escribe.

“Entiendo que muchos de vosotros estáis preocupados. Hoy quiero quitaros esa preocupación y explicarlo: me han diagnosticado ausencias temporales, breves pero fácilmente tratables, debidas a una disfunción neurológica”.

Musiala continúa: “Estas pueden provocar los momentos que han ocurrido recientemente, como contra Leipzig o ahora aquí en Heidenheim. Sé que a primera vista parecen algo que asusta, pero para mí forman parte de mi día a día en este momento. Estoy recibiendo el mejor tratamiento médico posible y soy muy optimista”. Según su comunicado, no existe “ningún riesgo adicional para la salud más allá de eso”.

Qué son las “ausencias” que sufre Musiala

Las llamadas ausencias son breves y súbitos lapsos de conciencia, normalmente encuadrados dentro de un tipo de crisis epiléptica. Suelen durar entre cinco y quince segundos. Durante ese tiempo, la persona se queda con la mirada fija, no responde a estímulos y, al terminar, se recupera rápido, pero sin recordar lo ocurrido en ese intervalo.

Se trata de un cuadro que, con la medicación adecuada, puede controlarse y llegar a curarse. En el caso de un futbolista de élite, cada episodio, por corto que sea, impacta de lleno en la percepción pública de su estado físico.

El partido, en un segundo plano

Sobre el césped, el Bayern había hecho su trabajo. Felipe Chavez, Arijon Ibrahimovic, Luis Díaz y el recién llegado Nathaniel Brown firmaron el 4-2 en el amistoso, un resultado que en cualquier otro contexto habría alimentado el optimismo antes de la Supercopa del sábado ante Borussia Dortmund.

Esta vez no. La conversación gira en torno a Musiala. Su desplome ante RB Leipzig en el amistoso del sábado (3-1), su ausencia en la presentación del equipo en el Campus el lunes —donde solo trabajó de forma individual— y su presencia en Heidenheim, que ya sorprendió a más de uno antes del inicio, dibujan un patrón inquietante.

La victoria, los goles, las probaturas tácticas… todo queda reducido a notas al margen. El foco está en el 10, en su salud y en su futuro inmediato.

Un regreso que aún no encuentra continuidad

El camino reciente de Musiala no ha sido sencillo. Hace algo más de un año se fracturó el peroné en el Mundial de Clubes y sufrió un grave daño en la articulación del tobillo. Regresó a la competición en enero, pero todavía no ha recuperado la versión dominante que deslumbró a Europa.

Justo después de su decepcionante Mundial, también pasó por quirófano para que le retiraran una placa metálica del pie izquierdo. Cada paso desde entonces ha sido una mezcla de esperanza y paciencia, con el Bayern midiendo tiempos y cargas.

Ahora, a las secuelas físicas se suma este diagnóstico neurológico, que el propio jugador asume con naturalidad y optimismo, pero que obliga al club a extremar el cuidado.

El sábado espera la Supercopa en Dortmund, un primer título en juego y el inicio simbólico de la era Kompany. La gran incógnita no es el sistema, ni la alineación, ni el rival. La gran pregunta es otra: ¿cuándo podrá Jamal Musiala volver a jugar sin que cada caída detenga el fútbol y acelere los corazones en la grada?