Leny Yoro y su oportunidad en Manchester United
Leny Yoro lleva dos temporadas en Manchester United viviendo en tierra de nadie. Llegó como uno de los centrales jóvenes más codiciados del planeta, costó 52 millones de libras a los 18 años, arrebatado a Real Madrid en el verano de 2024, y sin embargo aún no ha logrado instalarse en el once como muchos en el club imaginaban. Este curso ya no hay margen para excusas: o se consolida o corre el riesgo de quedarse atrapado en el banquillo.
El primer amistoso de la pretemporada fue un recordatorio de esa realidad. Ante Wrexham, Yoro arrancó… de lateral derecho. Una posición que no es la suya, un rol de servicio para arrancar piernas y pulmones tras las vacaciones. Nada más. Pero el francés no vino a Old Trafford para ser un comodín. Quiere, y necesita, el centro de la zaga.
En Trondheim, frente a Rosenborg, el guion puede repetirse. Michael Carrick no cuenta todavía con las grandes figuras de la plantilla en Carrington y todo apunta a que viajará con un bloque muy parecido al que perdió ante el conjunto galés en Helsinki. Si se mantiene la lógica, Yoro volverá a aparecer por la banda derecha. Pretemporada pura: cargas físicas, automatismos básicos, poco glamour.
Pero ahí, en esos días de julio, se abre una rendija importante. Yoro estuvo en Carrington desde el primer día de pretemporada. Otros no. Y ese detalle, en un verano tan cargado de torneos y con varios centrales tocados o ausentes, puede pesar cuando llegue el estreno liguero ante Hull City.
El panorama en el eje de la defensa está lejos de ser estable. Ante Wrexham, Harry Maguire y Ayden Heaven formaron la pareja de centrales y tienen todas las papeletas para repetir en Noruega. Matthijs de Ligt sigue inmerso en su rehabilitación tras la operación de espalda y no estará listo para el inicio del curso. Lisandro Martínez, pieza clave del sistema de Carrick, llega con cicatrices recientes.
El argentino fue incluido en el equipo ideal del Mundial, pero terminó el torneo con la camiseta tapándole la cara, obligado a abandonar por lesión. Ahora está de vacaciones, una señal de que el problema no parece grave, aunque hasta el miércoles aún no conocía el diagnóstico definitivo. Incluso si recibe el visto bueno médico para empezar a entrenarse en agosto, es muy difícil que alcance el ritmo competitivo necesario para arrancar como titular el 22 de agosto, cuando United visite a los recién ascendidos Tigers en el MKM Stadium.
Ese hueco, ese puesto libre al lado de Maguire, es la gran oportunidad de Yoro.
Heaven, zurdo y de 19 años, encaja mejor en el perfil espejo de Martínez. Pero dentro del club hay una sensación clara: Yoro está más avanzado en su desarrollo que el excentral de Arsenal. La inversión lo avala. El contexto también.
Hasta ahora, los números del francés no han acompañado las expectativas. En dos temporadas solo ha sido titular en 30 partidos de Premier League. Ha dejado destellos, sí, esos momentos en los que se entiende por qué se le consideraba uno de los defensas jóvenes más prometedores del mundo en 2024, pero no ha logrado sostener ese nivel con continuidad. Demasiadas suplencias: 28 veces en el banquillo en liga desde que llegó.
Dan Ashworth, director deportivo del club en el momento de su fichaje, lo definió sin rodeos: “Leny es uno de los defensores jóvenes más emocionantes del fútbol mundial; posee todos los atributos necesarios para convertirse en un central de primer nivel”.
Esas cualidades no han desaparecido. Siguen ahí. Lo que falta es el escenario y la determinación para imponerlas semana tras semana.
Yoro cumplirá 21 años en noviembre. En paralelo, el tablero internacional también se mueve: Zinedine Zidane está llamado a relevar a Didier Deschamps al frente de la selección francesa. El mensaje es evidente. Si el central firma una gran temporada, puede terminar el curso asentado tanto en el once de United como en la lista de Francia. El salto que separa la promesa del protagonista.
Para ello necesita algo tan simple y tan difícil como una racha de partidos. Si arranca de inicio ante Hull, tendrá la opción de clavar su bandera en la hierba y obligar a Carrick a contar con él cuando el resto de la competencia regrese. El técnico construyó buena parte de su éxito el curso pasado sobre una idea muy clara: repetir alineaciones, confiar en un bloque fijo. Una virtud para el colectivo, un muro para jugadores como Yoro, condenados a esperar una lesión, una sanción o un bajón de forma para entrar.
Cuando todos están disponibles, la jerarquía es evidente: Maguire y Martínez forman la pareja de referencia. De Ligt, una vez recuperado, también querrá reclamar su sitio y demostrar que sigue siendo un central para grandes noches. La pelea será feroz.
Ahí entra el futuro. Dentro del vestuario, Maguire ha comentado que Yoro y Heaven pueden convertirse en la versión de United de Gabriel y William Saliba, la pareja que ha sostenido una de las defensas más sólidas de la Premier League. Una proyección ambiciosa, pero también una presión añadida. No basta con el potencial. Hay que traducirlo en actuaciones dominantes.
La sensación es que la temporada que viene marcará el rumbo de la carrera de Yoro. Arranca el verano como lateral derecho, un parche circunstancial, pero su mirada está fija en el corazón de la defensa. Si aprovecha este tramo sin De Ligt ni un Martínez plenamente rodado, puede salir de agosto no solo como titular, sino como algo más importante: como el central alrededor del cual se empiece a reconstruir la defensa de Manchester United.





