Zidane regresa como seleccionador de Francia
La Federación Francesa de Fútbol ya ha puesto fecha y hora al momento que el país llevaba años imaginando. El próximo martes, en la sede federativa, Philippe Diallo aparecerá ante los micrófonos para presentar al nuevo seleccionador de Les Bleus. Didier Deschamps se hace a un lado después de 14 años y todo el escenario apunta en una sola dirección: el regreso de Zinedine Zidane al banquillo nacional tras cinco años de silencio.
No habrá ceremonia de despedida para Deschamps, ningún acto solemne que cierre una de las etapas más largas y exitosas de la historia de la selección francesa. Solo una reunión extraordinaria del comité ejecutivo y, acto seguido, la rueda de prensa. Cambio de era sin sentimentalismos. El foco ya está colocado sobre su heredero.
El regreso esperado de Zizou
Zidane no entrena desde junio de 2021, cuando puso fin a su segunda etapa en el Real Madrid. Desde entonces, su nombre ha sobrevolado casi cada gran banquillo europeo. Llegaron ofertas, muchas. Las rechazó todas. Esperaba una sola llamada.
Esa llamada, la de Francia, siempre fue el gran objetivo que acompañó su retiro del césped y su irrupción en los banquillos. Campeón del mundo en 1998 junto a Deschamps, icono absoluto de una generación, Zidane llevaba años vinculado al cargo en los titulares y en la imaginación colectiva. Ahora, el acuerdo con la Federación ya está cerrado; solo quedan por pulir algunos detalles del cuerpo técnico que lo acompañará antes de que comience oficialmente su mandato.
En paralelo, el Parlamento francés aprobó recientemente reformas sobre el tope salarial. Un debate político que no roza a Zidane: las autoridades competentes le han concedido una exención especial. El seleccionador más esperado de la última década no verá condicionadas sus condiciones económicas.
Un estreno sin red
El calendario no le concede a Zizou un aterrizaje suave. Nada de amistosos de rodaje, nada de rivales menores para ajustar mecanismos. Su primera ventana internacional, entre septiembre y octubre, llega cargada de duelos de máxima exigencia en la UEFA Nations League.
El debut será el 25 de septiembre, en Turquía. Un desplazamiento incómodo, un ambiente caliente y un rival que suele crecerse en casa. Tres días después, Francia viajará a Bélgica para medirse a una de las selecciones más talentosas del continente. Dos salidas, dos pruebas de carácter para un grupo que tendrá que adaptarse rápido a las ideas de su nuevo líder.
Y entonces llegará la noche marcada en rojo: 2 de octubre, Stade de France, Francia–Italia. El primer partido de Zidane como seleccionador ante su público. El rival no es uno más. Italia forma parte de su biografía: cinco años en la Juventus, un tramo decisivo en su carrera como jugador. La carga simbólica del duelo es evidente.
El relato gana otra capa si se confirma lo que ya se comenta en los despachos: Deschamps suena con fuerza para hacerse cargo de la selección italiana tras su salida de Francia. El técnico que entrega el testigo a Zidane podría reencontrarse con su antiguo equipo desde el banquillo de la Azzurra. Un giro casi literario para una rivalidad histórica.
Un grupo de hierro en la Nations League
El arranque de la era Zidane no se limita a ese primer tramo. Francia afrontará un grupo de enorme dificultad en la UEFA Nations League, con Italia, Bélgica y Turquía como termómetro constante.
Tras el estreno en Turquía (25 de septiembre) y el viaje a Bélgica (28 de septiembre), llegará el citado duelo en París ante Italia (2 de octubre). Después, otra cita de alto voltaje: Francia recibirá a Bélgica el 5 de octubre, de nuevo en territorio francés, en un cruce que suele decidirse por detalles.
La fase de grupos se reanudará en noviembre con dos últimos exámenes. El 12 de noviembre, Francia visitará Italia, un escenario que promete una atmósfera intensa si para entonces Deschamps ya dirige al conjunto transalpino. Tres días más tarde, el 15 de noviembre, Les Bleus cerrarán el grupo en casa ante Turquía.
Seis partidos, cuatro rivales de nivel, ningún margen para la nostalgia. Zidane vuelve, sí, pero lo hace directo al fuego competitivo. Francia le entrega el timón en un momento de transición delicada y con una generación que exige títulos y respuestas inmediatas.
La pregunta ya no es si Zizou volvería algún día al banquillo. La pregunta, desde ahora, es otra: ¿hasta dónde puede llevar a esta Francia en su segunda gran obra como entrenador?





