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Liverpool y Nottingham Forest empatan 2-2 en Anfield

En Anfield, bajo la luz temprana de un sábado de Premier League, Liverpool y Nottingham Forest firmaron un 2-2 que dice mucho más de lo que muestra el marcador. Fue un choque de identidades en construcción: el Liverpool de Andoni Iraola, agresivo y vertical desde un 4-2-3-1 muy definido, contra el Forest de Oliver Glasner, fiel a su 3-4-2-1 de bloques compactos y transiciones rápidas.

Tras el pitido final de Samuel Barrott, la tabla ofrece un reflejo curioso. Liverpool se marcha de la segunda jornada con 2 puntos, 4 goles a favor y 4 en contra en total: un balance neutro que lo mantiene en la 13.ª posición, invicto pero sin victorias, con un empate en casa y otro a domicilio. Forest, por su parte, suma 1 punto total, con 2 goles marcados y 3 encajados, para una diferencia de -1 que lo deja 15.º, castigado por la derrota en su único partido en casa y sostenido por este empate a 2 en su único duelo lejos de su estadio.

El plan de Iraola se vio claro desde la hoja de alineaciones: un 4-2-3-1 con Alisson como ancla, una defensa nueva pero de alto perfil con J. Frimpong, J. Jacquet, V. van Dijk y M. Kerkez, y un doble pivote de control y ritmo con D. Szoboszlai y A. Mac Allister. Por delante, una línea de tres mediapuntas muy móvil con C. Gakpo, F. Wirtz y V. Muñoz, todos con capacidad para recibir entre líneas y atacar el área, respaldando a A. Isak como referencia.

Este dibujo encaja con la tendencia del Liverpool en este arranque: en total esta campaña ha marcado 4 goles (2 en casa y 2 fuera) con un promedio total de 2.0 tantos por partido, pero encaja exactamente lo mismo (4 en total, 2 en Anfield y 2 a domicilio), también con una media total de 2.0 en contra. Un equipo que genera, pero que aún no cierra los partidos ni sufre poco atrás. No ha dejado ninguna portería a cero, ni en casa ni fuera, y tampoco se ha quedado sin marcar en ningún encuentro.

Glasner respondió con su 3-4-2-1 de manual: M. Sels bajo palos, línea de tres centrales con Cunha, N. Milenkovic y Murillo, carriles largos para O. Aina y N. Williams, y un eje de trabajo y pase con X. Schlager y J. McAtee. Por delante, M. Gibbs-White y D. Ndoye flotando alrededor de Igor Jesus. Forest, en total esta temporada, ha marcado 2 goles (0 en casa, 2 fuera) con un promedio total de 1.0, y ha encajado 3 (1 en casa, 2 a domicilio) para una media total de 1.5 en contra. No ha logrado todavía una portería a cero y ya sabe lo que es quedarse sin marcar en casa.

Las ausencias pesaron en la configuración de las ideas. Liverpool afrontó el duelo sin S. Bajcetic (lesión muscular), C. Bradley (rodilla), F. Chiesa (espalda), H. Ekitike (tendón de Aquiles), H. Elliott (decisión técnica), J. Gomez (lesión) y G. Leoni (rodilla). Es una lista larga que condiciona las rotaciones defensivas y la profundidad ofensiva. Que R. Araújo, con sólo 33 minutos totales de liga pero ya 2 balones bloqueados y un 92% de acierto en pase, siga saliendo desde el banquillo habla de prudencia en su integración.

Forest, por su parte, llegó sin I. Sangare (gemelo) ni N. Savona (rodilla), dos piezas que habrían reforzado precisamente la zona donde más sufrió: la protección del carril central ante la batería creativa de Liverpool.

En el césped, el duelo se articuló alrededor de dos ejes claros: el “cazador” de Anfield contra el sistema defensivo de Glasner, y el “diez” de Forest contra el muro rojo.

En el frente ofensivo local, el tridente C. Gakpo – V. Muñoz – A. Isak se confirmó como el núcleo de amenaza. Gakpo llega a este partido con 1 gol y 1 asistencia en total, 5 pases clave y un 78% de precisión en el pase: un mediapunta que mezcla último pase y llegada. V. Muñoz, con 1 gol total, 3 disparos y 1 pase clave, ha añadido agresividad al área rival, además de trabajo sin balón: 2 entradas, 1 disparo bloqueado y 3 intercepciones. Isak, con 1 gol total, 5 tiros (3 a puerta) y 2 pases clave, es la punta de lanza que fija centrales y abre espacios para los tres mediapuntas.

Enfrente, la “muralla” de Forest se sostiene en la línea de tres y en el trabajo de O. Aina. El nigeriano, que lidera la tabla de amarillas con 2 tarjetas totales, encarna bien la tensión de su rol: 7 regates intentados con 4 exitosos, 4 pases clave y 20 duelos totales de los que ha ganado 10. Su agresividad en banda es un arma de doble filo; Forest concentra el 50.00% de sus amarillas totales entre los minutos 46 y 60, un tramo donde el físico de Aina y compañía roza el límite.

La otra gran batalla se dio en la sala de máquinas. A. Mac Allister y D. Szoboszlai frente a X. Schlager y J. McAtee. Mac Allister, cerebro del doble pivote, ofrece control y primera aceleración, mientras Szoboszlai conecta con la línea de tres mediapuntas. Del lado de Forest, Schlager aporta equilibrio y McAtee intenta enlazar con M. Gibbs-White, que llega al encuentro como uno de los hombres más influyentes del campeonato: 1 gol, 1 asistencia, 4 tiros totales, 57 pases con un 82% de acierto y 8 regates intentados con 4 completados. Es el auténtico “enganche” del plan de Glasner.

Gibbs-White, además, se apoya en la profundidad de D. Ndoye, que suma 1 gol total, 3 disparos y 2 pases clave. Entre ambos, buscan castigar la espalda de los laterales muy altos de Iraola, especialmente de Frimpong y Kerkez, que viven casi en campo contrario. Kerkez, por ejemplo, ya ha registrado 3 balones bloqueados y 2 intercepciones totales, pero también 3 faltas cometidas y 1 amarilla; es un marcador intenso, vulnerable a las conducciones interiores.

En términos disciplinarios, Liverpool es un equipo de amarillas distribuidas en oleadas: el 28.57% de sus tarjetas llega entre los minutos 16 y 30, otro 28.57% entre 46 y 60, y el mismo 28.57% entre 76 y 90. Es decir, un conjunto que se desajusta en los tramos de máxima intensidad de cada periodo. Forest, en cambio, concentra el 25.00% de sus amarillas entre 16 y 30, otro 25.00% entre 31 y 45 y el ya mencionado 50.00% entre 46 y 60. Su mayor riesgo está en la reanudación, cuando la presión alta intenta recuperar metros rápidamente.

Desde el punto de vista de la eficacia, ambos equipos muestran fiabilidad desde los once metros: Liverpool ha lanzado 1 penalti total y lo ha convertido (100.00%), mientras Forest también ha transformado el único penalti que ha tenido en total. Ninguno ha fallado todavía, así que no hay mancha desde los once metros en este inicio de curso.

El 2-2 final encaja con las tendencias de ambos. Liverpool, con 2 empates en 2 partidos, mantiene una racha total de 2 encuentros sin perder pero también sin ganar; su diferencia de goles general es 0 (4 a favor, 4 en contra), coherente con la sensación de equipo brillante con balón pero aún blando en la gestión de ventajas. Forest, con 1 derrota y 1 empate en total, arrastra una racha de 1 partido perdido como máximo, pero su única alegría parcial ha llegado precisamente “on their travels”, donde ha marcado 2 goles y encajado 2.

En clave de pronóstico táctico para lo que viene, el Liverpool de Iraola parece destinado a seguir viviendo en partidos abiertos: promedia 2.0 goles a favor y 2.0 en contra en total, sin porterías a cero, con laterales muy altos y una segunda línea creativa que ya suma goles y asistencias. Forest, con un promedio total de 1.0 gol a favor y 1.5 en contra, necesitará ajustar el bloque medio y proteger mejor los carriles ante equipos que cargan con tantos hombres el último tercio.

La historia que deja Anfield es la de dos proyectos en fase de ajuste: uno que quiere dominar a través del balón y la presión, otro que busca maximizar sus transiciones y la influencia de su “diez”. El marcador, 2-2, es un punto de partida más que un veredicto definitivo.