Manchester United persigue a Tchouameni: el precio es un desafío
El nuevo Manchester United de Michael Carrick apunta alto. Muy alto. Con el técnico cumpliendo 45 años y un proyecto que ha cambiado el pulso del club desde la salida de Ruben Amorim, en Old Trafford se habla ya, sin rubor, de pelear la Premier League 2026/27 y de volver a la Champions con algo más que buenas intenciones.
Para eso, el centro del campo se ha convertido en la gran obra en marcha. Andrey Santos y Youri Tielemans ya han firmado. Dos piezas importantes, pero no suficientes. Falta el ancla: un mediocentro de perfil claramente defensivo que permita a Carrick competir en todos los frentes sin que se resienta la estructura.
Esta vez no hay prisas. El club ha decidido dosificar los tiempos, observar el mercado, escuchar ofertas y medir cada paso. Sin subastas innecesarias. Al menos, esa es la teoría.
El sueño Tchouameni, atrapado en el mercado de los “dinero loco”
En esa lista de deseos, un nombre lleva años subrayado en rojo: Aurelien Tchouameni. En los despachos de Manchester United se le define como el objetivo soñado. El problema es que siempre ha parecido eso, un sueño. Pieza capital en el Real Madrid, valor estratosférico, contrato largo y un contexto deportivo en el que el francés se siente cómodo. Muy cómodo.
De hecho, las informaciones sobre una posible ampliación de contrato en el Bernabéu parecían cerrar la puerta de golpe. Otra vez. Pero el verano en Madrid nunca es tranquilo. Con el club blanco estudiando la llegada de Rodri desde Manchester City, el tablero se mueve. Y cuando Real Madrid compra grande, suele vender grande.
Ahí se abre una rendija. No mucho más que eso.
En el podcast “Talk of the Devils”, el periodista Andy Mitten lo dejó claro: si United quiere a Tchouameni, tendrá que entrar en el territorio del “dinero loco” de la Premier League.
“Manchester United ha recibido ofrecimientos de centrocampistas desde España, pero seguramente los van a descartar porque no tienen experiencia en la Premier ni fuera de España”, explicó. La mirada, sin embargo, siempre vuelve al francés. “United ha estado interesado en Tchouameni a largo plazo, aunque él ha estado muy feliz en Madrid. Sigue muy feliz en Madrid”.
Y ahí llega el matiz clave. Mitten apunta a la estrategia blanca: “Madrid está comprando grande y, según múltiples fuentes con las que he hablado, necesita vender grande. Si Real Madrid se plantea venderle, mirará el dinero disparatado que se mueve en la Premier y pensará: ‘queremos un poco de eso’”.
El problema es que esa puja podría escapar a la lógica financiera de INEOS y de un United que, pese a admirar al jugador desde hace años, no parece dispuesto a romper todas las costuras del proyecto. No solo por el traspaso. También por el salario.
Mitten insiste en un punto: Tchouameni está contento en el Bernabéu. No hay señales claras de que el club no le quiera. Pero el fútbol cambia deprisa. “Si un club deja de querer a un jugador, las situaciones cambian”, recuerda. Entre medias, muchos obstáculos.
Sensación interna: un fichaje “no realista” ahora mismo
Desde Manchester llega un mensaje aún más frío. Steven Railston, del Manchester Evening News, trasladó la postura interna tras hablar con una fuente del club durante el fin de semana en Trondheim: el fichaje de Tchouameni no se considera realista en este momento por el coste.
La sensación dentro de Old Trafford es tajante: si Real Madrid decidiera vender al internacional francés, el precio se situaría en un nivel que United no podría asumir. Al menos, no sin traicionar las líneas maestras del nuevo proyecto.
Tchouameni sigue siendo el fichaje soñado. Si desde Madrid llegara la señal de que el precio baja a un rango razonable, United presentaría una oferta. Sin dudarlo. Pero nadie en Manchester sabe cuánto pediría realmente el club blanco, ni si está dispuesto de verdad a abrir esa puerta.
De momento, el sueño sigue siendo eso: un sueño caro.
Alex Scott, otro objetivo que se aleja
Mientras el gran nombre del verano parece complicarse, en la agenda de United aparece otro centrocampista con presente en la Premier y futuro de élite: Alex Scott, de Bournemouth.
TEAMtalk desveló el 25 de junio que el club del sur de Inglaterra ya había rechazado una primera toma de contacto de Manchester United. Mensaje claro: no hay intención de vender al mediocampista de 22 años. Ese “no” se ha repetido con fuerza en los últimos días, incluso ante una propuesta de Chelsea, también rechazada.
Bournemouth, de hecho, trabaja con otra idea en mente. Confía en que Scott firme una renovación una vez se cierre la ventana estival. Un nuevo contrato que, eso sí, incluiría una cláusula de salida atractiva para el futuro. Blindaje a corto plazo, puerta entreabierta a medio plazo.
Laurie Whitwell, de The Athletic, también analizó la situación en “Talk of the Devils”. “Bournemouth dice que no está en venta”, recordó. Y añadió un matiz importante: si Chelsea ya ha visto rechazada una oferta, no se trataría de una propuesta menor. El club londinense parece, hoy, el mejor posicionado en caso de que algo cambie.
Su lectura es clara: si Scott termina saliendo en este mercado, el destino más probable sería Stamford Bridge, no Old Trafford.
Manu Koné y una opción de 40 millones, el plan terrenal
Mientras los grandes nombres se mueven en cifras desorbitadas, United sigue trabajando en paralelo en escenarios más realistas para ese tercer fichaje en la medular.
Fuentes cercanas al club confirman contactos con los representantes de Manu Koné, centrocampista de Roma, cuyo entorno ya ha recibido luz verde para explorar una salida este verano. El camino, en su caso, está despejado a nivel de club vendedor.
Además, en Old Trafford se estudia seriamente a un centrocampista de la Premier League menos mediático, valorado en torno a las 40 millones de libras. Un perfil menos ruidoso, pero potencialmente clave para completar el puzle de Carrick.
Un periodista bien informado ha llegado incluso a ordenar y puntuar las opciones de cinco centrocampistas distintos para reforzar al equipo. Señal de que el trabajo de despacho es intenso, pero también de que no existe, a día de hoy, una única vía marcada a fuego.
Entre el sueño Tchouameni, la dificultad por Alex Scott y las alternativas más discretas, United se mueve en un equilibrio delicado: reforzar de verdad a Carrick sin dinamitar el proyecto. La pregunta ya no es a quién desea el club, sino hasta dónde está dispuesto a llegar para conseguirlo.





