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Mayo busca la redención en semifinal de All-Ireland frente a Louth

Mayo llega a cada All-Ireland Football Championship con las cicatrices y el equipaje de un novio plantado en el altar. Pero Andy Moran sigue siendo un romántico empedernido en los días grandes. Y esta vez se niega a rebajar la magnitud de la nueva tentativa por conquistar, por fin, la Sam Maguire.

El sábado, en Croke Park (inicio a las 18:00), el Verde y Rojo se cruza con Louth en una semifinal que, lejos de ser un simple telonero del cruce entre Dublin y Kerry, late con vida propia. En el otro lado del cuadro se habla de pesos pesados; aquí, de dos equipos que avanzan de puntillas por un verano que puede terminar siendo inolvidable.

Moran pide ilusión, no miedo

Moran, empeñado en llevar a Mayo a su primera final de All-Ireland en cinco años, quiere a la gente dentro, no a la distancia. Quiere ruido, ilusión, estandartes al viento, no suspiros por viejas heridas.

“Eres lo bastante mayor para recordar la espera de cuatro semanas entre cuartos y semifinales y entre semifinales y final”, recordó a RTÉ Sport, en conversación con Marty Morrissey. “Con eso fuera, ahora solo tienes dos semanas. Realmente no ha habido tiempo para que la emoción arranque”.

Para él, ahí está la esencia.

“Esa es la belleza del deporte. Esa es la belleza del fútbol. Esa es la belleza del hurling y de los juegos que producimos. A los aficionados se les permite emocionarse y eso es lo que deberíamos promover. ¿Se va a veces por encima cuando ganas o cuando pierdes? Por supuesto. Pero esa es la naturaleza del deporte en el que estamos. No lo cambiaría por nada del mundo si soy sincero”.

Detrás del discurso romántico, un mensaje muy claro hacia dentro: llegar sanos, llegar listos, llegar dispuestos a pelear.

“El énfasis para nosotros es asegurarnos de que todos estén sanos, que todos hayan hecho el trabajo suficiente, que todos estén preparados y dispuestos a luchar el sábado”.

Un Mayo renovado por la juventud

Mayo se presenta en Croke Park en un buen momento. Impulsado por la frescura de Darragh Beirne y Kobe McDonald, el equipo firmó una actuación brillante en su último compromiso, un 0-23 a 0-18 frente a Cork que sonó a declaración de intenciones.

Ese triunfo llegó después de una derrota que dolió. En la Round 2A, en Omagh, Tyrone les arrebató el partido en los últimos suspiros, cuando Niall Morgan firmó un dos puntos tardío que dio la vuelta al marcador.

Moran no esconde que aquel duelo dejó marca.

“Pensé que ese partido en Omagh fue de los mejores en los que estuvimos involucrados este año”, explicó. “Fue un partido realmente igualado. Entrando en el minuto 68, creo que íbamos un punto arriba y estábamos en una posición muy buena. Pero, por desgracia, Niall Morgan pateó un dos puntos y se impuso”.

La respuesta fue inmediata. Nada de recrearse en la mala fortuna.

“Los chicos simplemente volvieron al trabajo”, relató. “Creo que sacaron una gran confianza de ese partido. Por cómo jugaron, por cómo se desempeñaron en Healy Park, que no es un lugar fácil para ir. Creo que obtuvimos una enorme confianza de ese encuentro”.

Esa sensación de que todo puede cambiar en un instante se ha acentuado con el nuevo reglamento. Y Moran lo tiene muy presente.

“Desde que entraron las nuevas reglas… cualquier cosa puede pasar en estos partidos. Es realmente un juego nuevo en términos de lo que los dos puntos han aportado, de lo que los espacios abiertos del 11 contra 11 han aportado. Eso se enfatiza aún más cuando vas a Croke Park”.

El técnico acepta el caos como parte del paisaje.

“Es lo que es. Solo creo que el nuevo juego ha generado muchas variables que antes no existían”.

Louth, un rival que ya no sorprende

Mayo está bien. Pero Louth también. Muy bien, de hecho.

En su victoria de cuartos de final ante Monaghan, el Wee County ofreció una actuación de madurez. Jugó casi todo el partido con un hombre menos, tras la expulsión de Seán Callaghan en el minuto ocho, y aun así avanzó con autoridad.

Moran no se engaña: enfrente tiene a un equipo que ha crecido y que ya compite como uno grande.

“Creo que están cumpliendo el potencial que tenían ahí desde hace mucho tiempo”, analizó sobre Louth. “Han puesto grandes estructuras alrededor de su centro de excelencia, de sus categorías inferiores, y hay una buena población en Louth. Creo que realmente están cumpliendo su potencial”.

El discurso de Mayo insiste en mirarse al espejo, pero sin perder de vista lo que llega de rojo.

“Intentamos concentrarnos en nosotros mismos, pero no puedes obviar el hecho de que Louth ha estado brillante en las últimas semanas”, admitió. “Tienen un banquillo realmente fuerte, pero creemos que nosotros también. Creemos que tenemos buenos jugadores y que debemos asegurarnos de no concentrarnos demasiado en Louth, sino en cómo queremos jugar el partido y en lo progresivos que queremos ser también en términos de nuestro saque de puerta y nuestro juego ofensivo”.

La línea es fina: respetar al rival, sin renunciar a la propia identidad.

“Sí, tienes que preocuparte por el rival todo el tiempo, pero también tienes que asegurarte de que tienes el mejor plan posible para tus jugadores”.

El partido se jugará en el aire

En un deporte transformado por los dos puntos y el 11 contra 11, Moran reduce la batalla a un territorio clásico: el centro del campo.

“Simplemente tienes que ser capaz de competir y ganar esa batalla en el mediocampo si quieres ganar el partido”, subrayó. “Quien gane esa lucha alrededor del balón dividido en el mediocampo va a tener éxito”.

Ahí, en cada balón suelto, en cada salto compartido, puede decidirse mucho más que una semifinal. Para Mayo, puede ser otro paso hacia la redención. Para Louth, la confirmación de que su despertar ya no es una anécdota, sino una realidad instalada en el corazón del verano gaélico.

Mayo busca la redención en semifinal de All-Ireland frente a Louth