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Mikel Arteta asegura su compromiso con el Arsenal: “No hay que preocuparse”

Mikel Arteta llegó a la sala de prensa con la misma calma con la que dirige la banda del Arsenal. A un día de medirse al Manchester City en la Community Shield, el técnico despejó de un plumazo la gran inquietud que sobrevolaba el Emirates: su contrato entra en los últimos 12 meses, pero él no se mueve.

“Los aficionados no tienen que preocuparse por nada de eso porque quiero estar aquí, soy extremadamente feliz”, aseguró el entrenador, que firmó su actual acuerdo en 2024 y entra ahora en su último año. El tiempo restante, insiste, “no es un problema”.

Compromiso total con el proyecto

Arteta, en el cargo desde 2019, acaba de guiar al Arsenal a su primer título de Premier League en 22 años. Con el equipo instalado de nuevo en la élite inglesa y europea, su figura es el pilar del proyecto. De ahí la inquietud de parte de la grada al ver que el nuevo contrato todavía no está cerrado.

El técnico no comparte esa ansiedad. “Me siento muy agradecido de trabajar con la gente con la que trabajo y, cuando tengamos la posibilidad, resolveremos eso y ya está”, explicó, restando dramatismo a la situación. Desde dentro del club la sensación es similar: el acuerdo se hará cuando el calendario afloje y el ruido del mercado se apague.

“Siempre hay otra prioridad, creo, y así lo hemos tratado”, añadió. “Todo el mundo se siente cómodo con que el tiempo de contrato no va a ser un problema. Mi voluntad es estar aquí y soy muy feliz aquí. Y mi sensación desde el club es la misma, por eso todos lo están llevando de una manera muy orgánica”.

Mercado agresivo tras el título

Mientras el futuro del entrenador se cocina a fuego lento, el club se mueve con decisión en el mercado. El Arsenal quiere construir sobre el éxito del curso pasado, no vivir de él.

El intento por fichar a Vinicius Jr desde el Real Madrid se quedó en nada, pero el club londinense ha respondido con músculo en otras posiciones: ha incorporado a Bruno Guimarães desde Newcastle, al internacional griego Christos Tzolis procedente de Club Brugge y ha convertido en definitivo el traspaso de Piero Hincapié desde Bayer Leverkusen. Todo ello, por un total de 143,5 millones de libras.

En la portería, Illan Meslier ha llegado libre desde Leeds United, un movimiento que refuerza la competencia bajo palos sin coste de traspaso. Al mismo tiempo, el vestuario se ha aligerado: Leandro Trossard, Jakub Kiwior y Christian Nørgaard han salido del club.

El plan es claro: un bloque campeón, pero en evolución constante.

Defensa en el punto de mira

Las lesiones de William Saliba y Jurriën Timber han obligado a mirar de nuevo hacia atrás. El Arsenal sigue atento al mercado en busca de otro central y mantiene el interés en Ezri Konsa, de Aston Villa, o en Jarell Quansah, actualmente en Bayer Leverkusen.

Con la ventana de fichajes abierta hasta el 1 de septiembre, el club mide los tiempos. Primero, cerrar la plantilla. Después, el papel y la firma del entrenador. No hay urgencias públicas, sí una hoja de ruta definida.

Arteta, preguntado por nombres propios, se mantuvo firme en su línea habitual: nada de individualidades. “No voy a hablar de ningún jugador en concreto, obviamente lo que puedo decir es la ambición del club”, señaló. “Es grande: queremos mejorar la plantilla, queremos evolucionarla para lograr eso. Hemos detectado algunas áreas que se pueden reforzar y eso es lo que intentamos hacer”.

De la final de Champions al siguiente escalón

El pasado curso no solo dejó la Premier en las vitrinas. El Arsenal alcanzó la final de la Champions League, donde cayó ante Paris Saint-Germain. Aquella derrota dejó una cicatriz, pero también una obsesión: subir otro peldaño.

Arteta lo ha repetido desde entonces. No le basta con haber devuelto al club a la pelea por los títulos; quiere instalarlo ahí de forma permanente. La Community Shield ante el Manchester City será el primer examen de la nueva temporada, un termómetro temprano para medir si el campeón inglés ha logrado reforzarse donde más lo necesitaba.

El futuro del técnico, al menos según él mismo, no forma parte de las dudas. La verdadera pregunta es otra: ¿hasta dónde puede llegar este Arsenal si mantiene a su arquitecto en el banquillo y sigue afinando las piezas del equipo con la misma determinación?