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Nueva Zelanda exige investigación externa sobre Infantino

Nueva Zelanda se desmarca de Infantino y exige una investigación externa

El frente contra Gianni Infantino suma un nuevo miembro de peso simbólico. Nueva Zelanda, única selección de la Oceania Football Confederation (OFC) que disputará el Mundial este año, ha retirado su apoyo a la reelección del presidente de la FIFA tras el polémico plan fallido de venta parcial de los derechos comerciales del organismo.

Mientras Europa (UEFA), la Asian Football Confederation (AFC) y CONCACAF ya habían abierto fuego directo contra la gestión del suizo, ahora es una federación de la propia región oceánica la que rompe filas y reclama una auditoría independiente.

Un plan de 4.200 millones que estalló en la cara

Infantino impulsó un proyecto para escindir los derechos comerciales de competiciones de la FIFA y vender un 20 por ciento a inversores privados, con el objetivo de recaudar unos 4.200 millones de dólares. El paquete incluía una oferta seductora: una subvención de 20 millones de dólares para cada federación miembro en el siguiente ciclo de financiación, cantidad que podría haberse duplicado si se firmaba el acuerdo.

El giro fue brusco. Tras la fuerte reacción interna, la FIFA dio marcha atrás y retiró la propuesta. Llegó entonces la crisis: tres confederaciones, que representan 136 de las 211 asociaciones con derecho a voto en las elecciones presidenciales de marzo, cuestionaron abiertamente el liderazgo del presidente y su manera de manejar el proyecto de la llamada FIFA Forward Enterprise.

En una reunión de urgencia celebrada en Marruecos la semana pasada, la FIFA pidió disculpas a sus 211 asociaciones por los errores en la gestión del plan y aseguró que la cúpula del organismo mantiene un respaldo total a Infantino. El mensaje no calmó a todos.

Nueva Zelanda rompe el bloque de Oceanía

Nueva Zelanda Football (NZF) decidió dar un paso que incomoda en Zúrich. El viernes, la federación anunció que retiraba su apoyo a la reelección de Infantino y exigía que la revisión del fallido plan de venta se lleve a cabo de forma totalmente independiente, alegando pérdida de confianza en la dirección actual de la FIFA.

“No queremos ver una especie de lavado rápido hecho en casa”, declaró el director ejecutivo de NZF, Andrew Pragnell, a la agencia Reuters. Para el dirigente, una revisión externa, algo que también reclaman otras confederaciones, es clave “para ayudar a restaurar parte de la confianza”.

El movimiento neozelandés contrasta con el tono mucho más cauteloso de la propia OFC. En un comunicado, el organismo regional celebró la decisión de la FIFA de retirar la propuesta y subrayó que el fútbol en Oceanía ha crecido bajo el actual liderazgo.

“OFC reconoce los avances logrados en la última década en el desarrollo del fútbol en Oceanía bajo el liderazgo de la FIFA y anima a la FIFA a utilizar la revisión como una oportunidad para identificar e implementar los cambios que puedan ser necesarios”, señaló la confederación.

El mensaje deja claro el matiz: agradecimiento por el apoyo recibido, pero también la puerta abierta a ajustes internos. Nueva Zelanda, sin embargo, ha decidido ir un paso más allá.

Aliados, votos y una reelección en juego

Pese al ruido, Infantino no está aislado. El suizo, que buscará el próximo año un cuarto mandato al frente del máximo organismo del fútbol mundial en el Congreso de la FIFA, sigue contando con respaldos muy poderosos.

Las confederaciones africana y sudamericana ya han declarado públicamente su apoyo al actual presidente. El comité ejecutivo de la Confederation of African Football confirmó de forma unánime su respaldo, aunque eso no garantiza un voto en bloque de sus 54 asociaciones.

En el mundo árabe, seis presidentes de federaciones nacionales, entre ellos los de Qatar y Marruecos, coanfitrión del Mundial de 2030, cerraron filas el jueves alrededor de Infantino, alabando sus “esfuerzos sostenidos para hacer avanzar el fútbol a nivel global”.

La batalla, por tanto, se libra en varios frentes: el de la reputación, el de la gobernanza y, en último término, el de los votos.

La lupa sobre Thrive Capital

Para Pragnell, el examen independiente del proyecto abortado debe ir mucho más allá de una simple revisión formal. Debe aclarar cómo se tomaron las decisiones, qué mecanismos de supervisión fallaron y quiénes participaron exactamente en la arquitectura del plan.

En el centro del debate aparece Thrive Capital, la firma de inversión señalada para desempeñar un papel protagonista en la operación y que mantiene vínculos familiares estrechos con el expresidente de Estados Unidos Donald Trump. Nueva Zelanda quiere que la investigación determine con precisión cómo y por qué se llegó a plantear un rol tan destacado para esa empresa.

“Lo más importante es que todas las confederaciones acuerden el alcance, y que el proceso comience con urgencia”, insistió Pragnell en sus declaraciones a Reuters.

Australia, miembro de la AFC, también ha pedido una revisión independiente junto al bloque asiático, aunque sin pronunciarse públicamente sobre la continuidad de Infantino al frente de la FIFA. “En función de lo que hemos visto, incluida la adhesión de Australia a la declaración de la AFC, estamos fuertemente alineados”, apuntó el dirigente neozelandés.

La presión crece, los equilibrios se tensan y la pregunta ya no es solo quién ganará las elecciones en marzo, sino qué tipo de FIFA saldrá de esta crisis de confianza.