El nuevo proyecto de De Zerbi en Tottenham: un cambio radical
Micky van de Ven no habla como un futbolista que acaba de sobrevivir a dos temporadas seguidas rozando el abismo. Habla como alguien que ve, por fin, un club decidido a dejar de coquetear con el desastre. Y lo resume en un gesto muy claro: 237 millones de libras puestos sobre la mesa para reconstruir el vestuario y cambiar la mentalidad.
El central neerlandés, de 25 años, lo cuenta sin rodeos durante la gira de pretemporada en Australia. La 2025-26 fue “inaceptable”, el segundo 17.º puesto consecutivo en la Premier dejó al Tottenham tocado, sin confianza, sin rumbo. Ahora, dice, el mensaje desde el palco es otro.
“Es muy bueno ver que el club ha hecho algunos cambios. Se nota que hay una nueva ambición. Para los jugadores que llevamos aquí tiempo es algo muy importante. La temporada pasada fue estresante, inaceptable por nuestra parte, así que dejar todo eso atrás y empezar la nueva campaña frescos significa mucho”, explica a BBC Sport.
De la contención al riesgo
El giro se personifica en el banquillo. La llegada de Roberto De Zerbi a finales de marzo rompió con la línea pragmática de sus predecesores. El italiano no ha tardado en imponer su sello: balón, iniciativa, posesión alta, ataques largos. Un fútbol que exige, pero también contagia.
“Va a ser diferente al entrenador que tuvimos la temporada pasada”, admite Van de Ven. “Va a ser más con balón, más de jugar al fútbol. Creo que también será más divertido para la gente porque jugaremos un fútbol ofensivo”.
No es solo una cuestión de pizarra. El central insiste en la energía que ha traído el técnico: “Ha aportado mucha pasión al grupo, mucha mentalidad y pasión en el campo. Era algo que necesitábamos porque todos estábamos un poco bajos. Trae mucha energía positiva y, desde la pretemporada, hemos tenido tiempo para meter su fútbol en el equipo. Es algo realmente disfrutable”.
El contraste con el Tottenham que se pasó meses mirando de reojo la zona de descenso es brutal. El equipo parecía paralizado. Hoy, al menos en discurso y sensaciones, se ve otra cosa.
Un chequera sin precedentes
El club no se ha quedado en las palabras. Ha armado a De Zerbi con un músculo financiero inédito en la historia reciente de los Spurs. Dos récords de fichaje pulverizados en apenas 48 horas.
Primero, Mateus Fernandes llegó desde West Ham por 85 millones de libras. Una operación ya enorme, eclipsada casi de inmediato por el golpe de efecto: Sandro Tonali, procedente de Newcastle United, por 100 millones. Dos nombres para cambiarle la cara al centro del campo y enviar un mensaje al resto de la liga.
Alrededor de ellos, más piezas. El defensa neerlandés Jan Paul van Hecke, 52 millones desde Brighton, para apuntalar una zaga que sufrió demasiado. Y tres veteranos que llegan libres pero con peso específico: Andrew Robertson, Marcos Senesi y Martin Dubravka. Experiencia, carácter y fondo de armario para un vestuario que el año pasado se quedó corto en todos los sentidos.
Van de Ven nota el impacto de inmediato, incluso a miles de kilómetros de Londres, en plena gira por Sídney. “La sensación del equipo es realmente buena, siendo honesto”, asegura. “He disfrutado mucho trabajando con él —De Zerbi—. Es lo que hemos estado haciendo en esta pretemporada, y los chicos que han llegado han estado increíbles también. Se han integrado muy bien en el grupo”.
No habla de promesas. Habla de ambiente. De dinámicas. De un vestuario que, después de tanto tiempo encogido, empieza a soltarse.
Un vestuario avisado: o dentro, o fuera
El nuevo Tottenham, sin embargo, no se construye solo a base de fichajes. De Zerbi ya ha lanzado su advertencia: el que no esté cómodo con la nueva dirección, puerta.
El mensaje es simple y duro. No hay espacio para medias tintas. O se compra la idea de un equipo que quiere dominar con balón, presionar arriba y asumir riesgos, o se busca salida. Después de dos años bordeando el desastre, el club no quiere más dudas internas.
Para Van de Ven y el núcleo duro del vestuario, el reto está claro: convertir la ilusión de julio en puntos cuando ruede la pelota en la Premier. No basta con hablar de ambición; hay que sostenerla en los fines de semana de invierno, cuando las piernas pesan y la tabla aprieta.
De momento, el ensayo general transcurre lejos de casa. Tottenham recorre Oceanía con un aire renovado. Ya ha derrotado a Auckland FC en Nueva Zelanda y el siguiente examen será contra Sydney FC este miércoles. No son partidos que definan una temporada, pero sí dibujan algo clave: cómo quiere vivir este equipo.
Tras dos años mirando hacia abajo, la pregunta ya no es si el Tottenham podrá salvarse. La verdadera incógnita es otra: con este dinero, este entrenador y este cambio de tono, ¿hasta dónde se atreven a mirar ahora?






