Rangers: ¿Inicio de una recuperación tras la victoria ante Aberdeen?
Un arranque de temporada para olvidar en Rangers. Lento en los despachos, caótico en Europa, errático en el banquillo.
El mercado se ha movido a cámara lenta, la aventura continental —si es que se le puede llamar así— fue un bochorno, y Derek McInnes ha ido cambiando piezas, sistemas y nombres como quien lanza barro a la pared a ver qué se queda pegado. Nada parecía cuajar.
Hasta el domingo.
Un Rangers reconocible, por fin
Ante Aberdeen, por primera vez en meses, el equipo se pareció a lo que muchos imaginaban que debía ser desde el día uno. Rangers fue sólido, serio, compacto. No deslumbró, pero sí transmitió algo que había faltado en este inicio: control.
El triunfo no fue una exhibición. Fue una victoria de oficio, de esas que se sacan adelante más por estructura que por inspiración. Y ahora la gran incógnita: ¿es el inicio de algo o una simple excepción en medio del desorden?
En ataque, solo dos nombres se salvaron de verdad. Kim Min-Su y Djeidi Gassama. Kim pidió la pelota, quiso ser el eje del juego, se ofreció siempre. Gassama, por su parte, dio chispa, desborde, sensación constante de amenaza. En un equipo todavía plano en tres cuartos, ellos dos marcaron la diferencia.
Arbitraje bajo la lupa… pero sin polémica real
El árbitro Matthew MacDermid también entró en la conversación posterior al partido, como casi siempre ocurre. Esta vez, con motivo claro: el gol anulado a Kevin Nisbet.
La acción encendió las redes, con las habituales teorías forzadas y conspiraciones de manual. Pero la jugada, desmenuzada, deja poco espacio para el debate serio: hubo dos infracciones. Primero, un empujón sobre Dujon Sterling. Después, posición de fuera de juego. Con esos dos elementos, la decisión de anular el tanto fue correcta.
Nada épico, nada escandaloso. Simplemente, un árbitro acertando en las acciones clave.
Falkirk y el mercado: la prueba de verdad
Este triunfo, basado en la comodidad defensiva y una estructura más reconocible, no puede quedarse en anécdota. El miércoles, en Falkirk, llega el siguiente examen. Ahí se verá si lo de Aberdeen fue un punto de inflexión o un espejismo.
Mientras tanto, el club sigue con deberes pendientes en el mercado. El equipo ha sido vinculado con la llegada de un delantero, y la lista de necesidades es clara: hace falta otro extremo derecho y dos centrocampistas. No es un simple retoque; es una reconstrucción en marcha.
Hay mucho trabajo por delante para que esta plantilla se acerque al nivel que exige la camiseta. La pregunta es si Rangers llegará a tiempo esta temporada o si el curso ya ha quedado marcado por su pésimo arranque.





