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El reto de Arne Slot: reconstruir Liverpool sin Salah

El relevo en el banquillo llega en el momento más delicado. Arne Slot, o quien termine tomando el mando definitivo, no solo tendrá que imponer su idea de juego en Anfield; también deberá reconstruir un vestuario que pierde, de golpe, buena parte de su columna vertebral ganadora en la Premier League.

No se trata solo de retoques. Son despedidas con peso específico.

Andy Robertson, uno de los laterales más fiables de la última década, se marcha entre abrazos y ovaciones. Mohamed Salah, el ‘Egyptian King’, se va dejando atrás 257 goles y un vacío competitivo y emocional que ningún fichaje puede rellenar solo con números. Anfield se ha acostumbrado a que su banda derecha huela a peligro cada vez que el egipcio recibe. Esa costumbre, de repente, se acaba.

Y no es el único frente abierto. Ibrahima Konaté se acerca a la agencia libre. En el centro del campo, Dominik Szoboszlai, Curtis Jones y Alexis Mac Allister han alimentado rumores de salida. Incluso Alisson, el guardián del proyecto, ha aparecido en conversaciones sobre posibles movimientos. Demasiadas incógnitas para un verano en el que el margen de error será mínimo.

¿Parche inmediato o apuesta a largo plazo?

El gran interrogante gira en torno a Salah. Su adiós obliga a Liverpool a tomar una decisión estratégica: ¿buscar un sustituto ya hecho para el costado derecho o asumir un periodo de transición y esperar el momento adecuado para lanzarse a por una estrella de primer nivel?

Se han mencionado varios nombres para ocupar su lugar, con opciones de alto perfil en el horizonte de próximos mercados. La posibilidad de acudir ahora a un “puente” deportivo, un fichaje de transición mientras se prepara el asalto definitivo a objetivos como el extremo de Bayern Munich Michael Olise o el talentoso atacante de Paris Saint-Germain Khvicha Kvaratskhelia, planea sobre la planificación.

John Arne Riise, voz autorizada por experiencia y por jerarquía en la historia reciente del club, lo ve claro: el cambio es inevitable y será profundo. En declaraciones exclusivas, el ex lateral recuerda que el propio Slot ha admitido en varias entrevistas que el equipo necesita modificaciones importantes de cara a la próxima temporada. Saldrán jugadores. Llegarán otros.

Hay un matiz clave: el dinero. Liverpool “fue a lo grande” el curso pasado, con un gasto considerable en refuerzos. La pregunta que sobrevuela la ciudad es sencilla y brutal: ¿cuánto queda ahora para invertir fuerte otra vez?

Riise apunta a un escenario menos explosivo y más gradual. Confía en que las incorporaciones de la temporada pasada rindan mejor en el próximo curso, con más adaptación, más química, más automatismos. Un crecimiento “paso a paso”, no a golpe de chequera.

Eso no significa renunciar al mercado. Los nombres que se han puesto sobre la mesa encajarían de forma espectacular en Anfield, pero el ex jugador no esconde la duda sobre la capacidad real de gasto del club y, sobre todo, sobre si se apostará por desembolsos gigantescos o por perfiles que encajen como anillo al dedo en el sistema que Slot quiere imponer.

Un vestuario que se relajó… y debe reaccionar

El noruego no se queda solo en el debate económico. Señala algo que dentro de un vestuario se huele rápido: la autocomplacencia.

Habla de jugadores “muy lejos” de su mejor nivel esta temporada. Futbolistas que, a su juicio, se sintieron demasiado seguros de su estatus y dejaron de hacer el trabajo invisible que sostiene a un equipo campeón. Cuando esa intensidad baja, el rendimiento se desploma. Y Anfield lo ha notado.

Es fácil mirar al banquillo y culpar al entrenador. Riise lo sabe. Pero también recuerda una verdad incómoda: los jugadores reconocen, puertas adentro, cuándo no han estado a la altura. Y en este Liverpool hay varios que deberán dar un paso adelante si no quieren ver cómo el nuevo ciclo los pasa por encima.

El mensaje es claro: el verano no es solo para fichar. Es para que varios futbolistas se miren al espejo.

Rio Ngumoha, talento precoz… y responsabilidad medida

En medio del ruido, una luz joven se ha encendido en Anfield. Rio Ngumoha, apenas 17 años, ha terminado la temporada 2025-26 con dos goles en el primer equipo y una sensación compartida: hay algo especial ahí. Desparpajo, técnica, instinto.

No han tardado en llegar las comparaciones fáciles. ¿Puede ser él quien ayude a tapar el agujero que deja Salah en el costado derecho? ¿Está preparado para asumir ese peso o necesita salir cedido para curtirse lejos del foco?

Riise no duda en la hoja de ruta. Para él, Ngumoha debe quedarse en Liverpool y vivir un verano clave: una gran pretemporada, mucho trabajo físico, muchas horas bajo la mirada del nuevo cuerpo técnico. El ex defensor ve en el joven atacante un proyecto serio de pieza importante… pero a su debido tiempo.

Hay un límite que el cuerpo marca. Con 17 años, jugar cada semana al máximo nivel es una exigencia brutal. El noruego avisa: el rendimiento de un chico tan joven será irregular, con picos y valles. Es lo normal. Por eso no le ve todavía como titular indiscutible.

Su papel ideal para el próximo curso, según Riise, es otro: muchos más minutos, más partidos desde el inicio, encuentros más largos para ganar fondo físico y ritmo competitivo. Un crecimiento acelerado, sí, pero controlado. Lo que no ve posible es que Ngumoha “reemplace” a Salah desde el primer día como referencia en el once.

Liverpool, insiste, necesita que llegue alguien para ocupar ese rol de inicio. Un jugador capaz de asumir la responsabilidad que durante años llevó el egipcio, de soportar la presión de Anfield y de producir a un nivel cercano al que convirtió a Salah en leyenda del club.

El verano, entonces, se dibuja con dos líneas claras: fichar bien para el presente y proteger a sus jóvenes para el futuro. Entre esas dos decisiones se jugará buena parte del éxito del primer gran proyecto de Arne Slot en Merseyside.