jornadadeportiva full logo

Richarlison y su futuro incierto en Tottenham

Tottenham se marchaba del césped con una sonrisa tras ganar 2-1 a Chelsea en un amistoso en Sídney. El héroe del día, Richarlison, acababa de empujar el gol de la victoria. Media hora después, el brillo del tanto se mezclaba con un mensaje inquietante desde el banquillo.

Roberto De Zerbi, sin rodeos, dejó en el aire el futuro del brasileño.

Un goleador entre dos decisiones

Richarlison termina contrato en doce meses. No hay noticias de renovación, ni señales claras de que vaya a haberla. Y el propio técnico reconoció que el delantero vive atrapado entre dos deseos.

“A veces dice que quiere quedarse, a veces que quiere irse”, admitió De Zerbi ante los medios. No lo dijo con reproche, sino casi con resignación. El entrenador insistió en el valor del brasileño dentro del vestuario, tanto en lo futbolístico como en lo humano.

Como jugador, recordó, no es sencillo encontrar un sustituto de su perfil. “Richarlison marca goles y conoce el camino”, subrayó. Los 12 tantos de la temporada pasada no fueron producto del azar, sino de un instinto afinado en el área. Y ahí está el problema: dejar marchar a un delantero así sin tener claro quién ocuparía su lugar supone un riesgo evidente.

Pero De Zerbi fue tajante en un punto: por encima de los planes del club, está la voluntad del futbolista. “Al final, tenemos que respetar lo que él quiera hacer”, remarcó. El mensaje sonó a aviso de que Tottenham no forzará la cuerda.

En lo personal, el técnico solo tuvo elogios. Habló de su actitud, de su comportamiento diario, de su ética de trabajo. “Trabaja duro cada día, en serio cada día, y no podemos decir nada negativo”, insistió. Un “chico encantador” que, sin embargo, podría estar viviendo sus últimos meses en el norte de Londres.

Archie Gray, el brazalete del futuro

Mientras el caso Richarlison se llena de interrogantes, otro nombre se asienta con fuerza en el proyecto de De Zerbi: Archie Gray. El joven centrocampista, de 20 años, ha llevado el brazalete de capitán en todos los partidos de la gira de pretemporada en Australia.

La escena ha llamado la atención. Con veteranos como Ben Davies en la plantilla, el gesto del entrenador no es menor. Preguntado por la decisión, De Zerbi sonrió y zanjó con una frase corta, casi desafiante: “Soy el entrenador, yo decido”.

Luego sí, abrió algo más la puerta de sus intenciones. Explicó que el brazalete pesa distinto en el brazo de Gray que en el de un veterano. Para el joven, es un impulso, una inyección directa de confianza. Ya el curso pasado el técnico lo había señalado como “el futuro del club, además del presente”, y en Sídney lo confirmó con hechos.

De Zerbi valora especialmente su versatilidad: Gray puede cubrir dos o tres posiciones sobre el césped. No le entusiasma demasiado jugar como lateral derecho, lo reconoció el propio técnico, pero ahí entra en juego la idea de capitán que maneja el italiano: primero el grupo, el equipo, el club; después, uno mismo.

El brazalete, en realidad, es la respuesta del club a la decisión del jugador. Gray ha aceptado sacrificar comodidad y posición ideal para dar más a Tottenham. De Zerbi, a su manera, le ha devuelto el gesto.

El regreso de Mudryk y una vieja conexión

La noche en Sídney también dejó otra historia, esta vez en el lado de Chelsea. Mykhailo Mudryk volvió a entrar en dinámica con el equipo tras resolver su apelación contra una sanción por dopaje que lo mantenía fuera del fútbol profesional desde noviembre de 2024.

Para muchos fue solo una nota más en la hoja de partido. Para De Zerbi, no. El italiano conoce bien al ucraniano de su etapa conjunta en Shakhtar Donetsk y no ocultó la carga emocional del reencuentro. Lo definió como “mi segundo hijo” y se mostró “muy, muy feliz” por su vuelta.

El técnico habló de un “buen chico” y de “un jugador top”, y deseó que en la próxima temporada pueda mostrar todo lo que ha sufrido en los últimos dos años. Eso sí, lanzó una sonrisa al matizar que espera que no lo haga precisamente contra Tottenham.

Entre la incertidumbre de Richarlison, el ascenso de Archie Gray y el regreso de Mudryk, la noche australiana dejó algo claro: el verano de Spurs no será tranquilo. Y la próxima decisión del delantero brasileño puede marcar mucho más que una simple estadística de mercado.