jornadadeportiva full logo

Simon Escobar: La nueva joya argentina que atrae al Chelsea

Chelsea lleva años fichando talento joven casi por inercia. La discusión, como siempre, no está en la captación, sino en lo que viene después: la formación, el salto al primer equipo, la paciencia. Ahora, con Xabi Alonso al mando y un verano marcado por la llegada de veteranos como Jordan Henderson y Danny Welbeck, el club de Londres vuelve a mirar a Sudamérica. Y a un adolescente que ya sabe lo que es compartir banquillo con Lionel Messi.

Se llama Simon Escobar, tiene 17 años y apenas cuatro partidos con la camiseta de Vélez Sarsfield. Suficiente, al parecer, para que en Stamford Bridge levanten el teléfono.

La paradoja de Xabi Alonso: experiencia… y más juventud

El nuevo Chelsea de Alonso ha buscado colmillo. La última temporada, el equipo se vio obligado muchas veces a alinear onces con una media de edad bajísima, y el técnico ha respondido con nombres de peso como Henderson y Welbeck para equilibrar un vestuario verde, talentoso, pero irregular.

Eso no ha frenado la maquinaria de scouting. Todo lo contrario. En las últimas semanas han llegado Marco Palestra (21 años), Geovany Quenda (19) y Valentín Barco (22). Tres apuestas de presente inmediato, tres perfiles que encajan en la idea de un Chelsea que quiere competir ya, sin renunciar al futuro.

Y en esa misma línea entra Escobar. Según informó Sport Witness el 10 de agosto, el club londinense ha entrado en la puja por el lateral izquierdo de Vélez, en una carrera en la que también aparece Brighton. No es un detalle menor: el club del sur de Inglaterra se ha ganado fama de adelantarse al mercado con jóvenes sudamericanos que luego explotan en la Premier League.

Alonso sabe que, si quiere a Escobar, tendrá que pelear.

Un lateral de 17 años que ya pisa la élite

Los números de Escobar con el primer equipo de Vélez son mínimos: cuatro apariciones, solo una como titular en la Liga Profesional 2026, completando los 90 minutos ante Newell’s Old Boys en mayo. No hay más. No hay una larga muestra de partidos, ni un historial de grandes noches.

Pero hay algo que pesa más que eso: la sensación de que Argentina ha decidido adelantar los plazos con él.

El lateral, de 1,85 de estatura, ya ha sido llamado por Lionel Scaloni para entrenar con la selección absoluta. No fue al Mundial 2026, pero compartió sesiones con Messi en la preparación del torneo. Para un chico que solo el mes pasado cumplió 17 años, esa experiencia vale oro.

No se quedó ahí. Escobar llegó a sentarse en el banquillo en un amistoso ante Honduras. No jugó un solo minuto, pero pasó los 90 sentado al lado de Messi mientras Argentina ganaba 2-0. Para un adolescente, una postal que marca carrera.

De la Sub-17 a la órbita de la Premier

El ascenso ha sido vertiginoso. Escobar ya suma nueve partidos con la selección Sub-17 de Argentina, donde no solo ha cumplido como lateral: también ha repartido dos asistencias. Su capacidad para ocupar toda la banda izquierda y actuar como extremo cuando el contexto lo pide le convierte en un perfil especialmente atractivo para el fútbol actual.

Ese detalle no pasa desapercibido en Londres. Un jugador capaz de ser lateral o extremo en la misma banda encaja de lleno en un proyecto que ha invertido fuerte en futbolistas versátiles, capaces de adaptarse a distintos sistemas y alturas del campo.

Chelsea, acostumbrado a comprar potencial con la vista puesta en el mañana, ve en Escobar una oportunidad doble: un talento por pulir y, a la vez, un activo que puede multiplicar su valor si el desarrollo es el correcto.

Una carrera que apenas comienza

Escobar acaba de entrar en la mayoría de edad futbolística. Diecisiete años, cuatro partidos en Primera, un puñado de minutos de entrenamiento con la campeona del mundo y una foto mental imborrable: Messi a un lado, la camiseta de Argentina al otro.

Desde Londres, el plan es claro: ganar la carrera por su fichaje antes de que el precio se dispare. Desde Buenos Aires, la prioridad es que el chico sume minutos reales y no se convierta en otro nombre perdido en la vorágine del mercado europeo.

Entre Brighton y Chelsea se abre una batalla silenciosa por un lateral que todavía está descubriendo quién es como futbolista. La pregunta ya no es si tiene futuro. La verdadera incógnita es dónde lo va a escribir.