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Xabi Alonso debuta con un 6-4 y busca equilibrio en el Chelsea

Xabi Alonso apenas llevaba unos minutos como entrenador de Chelsea en la banda del Accor Stadium de Sídney cuando entendió dónde se ha metido. Su primer partido terminó 6-4 ante Western Sydney Wanderers, un amistoso de pretemporada con ritmo de partido de junio y marcador de videojuego. Entre el caos, un protagonista descomunal: João Pedro, autor de un hat-trick en nueve minutos. Y por encima del ruido, una idea fija del técnico: construir un equipo con “equilibrio de verdad”.

Rumores de mercado y un plan distinto

Alonso evitó morder el anzuelo cuando le preguntaron por dos nombres que han sorprendido a medio continente: Danny Welbeck y Jordan Henderson. Chelsea está en conversaciones para fichar al delantero de 35 años desde Brighton y mantiene interés en el centrocampista de 36 años de Brentford. Dos veteranos, dos perfiles que chocan con la política reciente del club, obsesionada con talento joven y contratos larguísimos.

El nuevo técnico no quiso confirmar nada, pero sí marcó la línea maestra. “Desde hoy hasta el último día del mercado habrá muchos vínculos, muchos rumores, y comentarlos todos sería una tarea complicada”, admitió. “Pero seguro que necesitamos un equilibrio adecuado en cuanto a cualidades, posiciones, equilibrio. Queremos tener una plantilla completa y queremos hacer un buen equipo”.

El mensaje es nítido: menos laboratorio de promesas, más vestuario compensado. Y si eso implica abrir la puerta a figuras contrastadas como Welbeck y Henderson, Alonso no parece dispuesto a descartarlo.

Un once verde, un partido salvaje

En el césped, el entrenador apostó por un once muy joven. Liam Delap y Tosin Adarabioyo eran los jugadores con más experiencia en una alineación que olía a academia y a prueba general. El partido, sin embargo, se desmadró pronto.

A los seis minutos apareció un nombre desconocido para la mayoría de aficionados de Chelsea: Dastan Satpayev. El delantero kazajo, de 17 años, todavía sin contrato oficial y presente en la gira como jugador a prueba, abrió el marcador con una definición furiosa en el primer palo tras un pase filtrado por otro adolescente, Ryan Kavuma-McQueen. Un gol de cantera, de futuro, de scouting.

La alegría duró poco. La zaga de cuatro de Chelsea sufrió desde el inicio ante un frente de ataque muy vivo de Wanderers. En las acciones a balón parado, el sufrimiento fue evidente. El nuevo especialista en jugadas de estrategia del club, Austin MacPhee, procedente de Aston Villa, ya sabe dónde tiene trabajo: Brandon Borrello y Anthony Pantazopoulos se impusieron con demasiada facilidad por alto en un córner, y Pantazopoulos apareció en el segundo palo para castigar la fragilidad londinense.

Intercambio de golpes en Sídney

El equipo australiano, también en plena pretemporada, olió sangre. Aydan Hammond culminó la remontada para poner por delante a los locales. El amistoso empezaba a parecer cualquier cosa menos un simple rodaje físico.

Entonces emergió Dário Essugo. El centrocampista portugués firmó un gran remate para el 2-2 antes del descanso, un toque de calidad en medio del desorden general. El duelo se convirtió en un intercambio de golpes constante, sin red, con errores defensivos y talento ofensivo a partes iguales.

Tras el descanso, el guion no se calmó. Landon Emenalo, lateral izquierdo muy incisivo en ataque, vio cómo un despeje suyo se convertía en asistencia involuntaria para Dylan Scicluna, que aprovechó el rebote para devolver la ventaja a Western Sydney Wanderers: 3-2 y otra vez a remar.

En ese momento, Alonso miró al banquillo y decidió subir la persiana.

Entra João Pedro y cambia todo

Minuto 63. Cole Palmer al césped. João Pedro también. De repente, la noche se volvió seria para los locales.

El brasileño, que se quedó fuera de la lista de Carlo Ancelotti para el Mundial, entró con la rabia acumulada de quien siente que tiene cuentas pendientes. Primero, aguantó varios choques en la frontal del área antes de sacar un pase atrás perfecto para Jamie Gittens, que empató desde el área pequeña. Chelsea volvía a engancharse al partido.

Pero el encuentro aún guardaba otra sacudida. Estêvão Willian perdió un balón comprometido en la frontal de su propia área y Awan Lual no perdonó: toque sutil entre las piernas de Robert Sánchez y 4-3 para los Wanderers. Tercera vez que el equipo australiano se ponía por delante. Tercera vez que Chelsea se veía obligado a responder.

La diferencia, esta vez, fue João Pedro.

Un hat-trick en nueve minutos y un mensaje al vestuario

El brasileño olió el partido, el contexto, la oportunidad. Con espacios y ritmo alto, se movió como quiso. Demostró calma, colmillo y un punto de superioridad evidente ante una defensa que ya no podía seguirle.

En cinco minutos firmó dos goles, ambos con una sangre fría notable en el área. Y remató su noche con un tanto más, cazando un balón suelto en un córner para completar un hat-trick en apenas nueve minutos. De 3-4 a 6-4. De caos descontrolado a remontada con sello de estrella.

João Pedro viene de marcar 20 goles en su primera temporada con Chelsea tras llegar desde Brighton por 60 millones hace un año. Preguntado por su estado de ánimo antes del nuevo curso, Alonso fue directo: “Muy hambriento. João está realmente, realmente decidido a hacer una gran temporada. Después de un gran año pasado, cuando marcó muchos goles, quiere seguir marcando más y más”.

En una noche en la que el equipo se desordenó atrás, el brasileño ofreció justo lo que su entrenador reclama: determinación, eficacia, peso competitivo.

Delap, la otra cara de la moneda

Mientras João Pedro se adueñaba del foco, la figura de Liam Delap quedaba en el otro extremo del relato. El delantero de 23 años, repetidamente vinculado con una salida de Stamford Bridge, volvió a vivir una noche frustrante. Tuvo dos ocasiones claras, se movió, lo intentó, pero la portería se le negó otra vez.

Alonso, sin embargo, defendió su actitud desde el regreso de las vacaciones: “Le veo de buen humor, con buen deseo de lograr una forma física adecuada, un fútbol adecuado, sentirse bien y lo está haciendo muy bien”. El mensaje suena a respaldo público en medio de los rumores, pero también a reto: si se queda, tendrá que elevar el nivel en un ataque donde João Pedro marca el listón.

Un equipo descompensado que busca forma

Entre los destellos de los jóvenes, las lagunas defensivas y la exhibición de João Pedro, el partido dejó una conclusión evidente: Chelsea está verde atrás y letal arriba. Justo el tipo de desequilibrio que Alonso quiere corregir con su “equilibrio adecuado” en la plantilla.

Los problemas en la defensa de centros laterales y córners, la facilidad con la que Wanderers —colista de su liga la temporada pasada— encontró huecos, y la dependencia del talento individual para resolver el marcador son señales claras en pleno julio. El nuevo técnico ya tiene material de sobra para sus primeras sesiones de vídeo.

Mientras el club avanza en una ventana de fichajes donde se habla de Welbeck, Henderson y un giro hacia la experiencia, el 6-4 en Sídney funciona como metáfora perfecta de este Chelsea: brillante, vulnerable, desbordado de talento, necesitado de estructura.

Alonso pidió equilibrio. La pretemporada apenas empieza. La cuestión es si el mercado y el vestuario le darán las piezas para convertir noches locas como esta en victorias más sobrias cuando la temporada de verdad exija resultados.