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Ferland Mendy se somete a cirugía y busca volver al fútbol de élite

Ferland Mendy volvió a detenerse. Otra vez el muslo derecho, otra vez la misma sensación de fragilidad en una temporada que le ha castigado sin piedad. Pero esta vez el lateral del Real Madrid ha optado por el golpe más contundente: cirugía y borrón y cuenta nueva.

El lunes fue intervenido en Lyon, en el hospital privado Jean-Mermoz, por el reputado especialista Bertrand Sonnery-Cottet. La operación, centrada en el recto femoral de la pierna derecha, se realizó bajo la supervisión directa de los servicios médicos del Real Madrid. El club confirmó poco después que el procedimiento había sido un éxito.

Una lesión que no le suelta

La dolencia no es nueva. El recto femoral se ha convertido en el enemigo íntimo de Mendy durante toda la campaña. El último episodio llegó el 3 de mayo, en la victoria del Madrid ante el Espanyol: apenas 14 minutos sobre el césped antes de pedir el cambio, gesto serio, mirada perdida. Otro frenazo.

Era la quinta lesión de una temporada tortuosa. Demasiadas paradas para un jugador que necesita continuidad para imponer su físico, su zancada y su fiabilidad defensiva en el costado izquierdo. Cada recaída le ha ido arrancando minutos, confianza y peso en el once de Carlo Ancelotti.

El comunicado del club fue escueto, pero significativo: «Nuestro jugador Ferland Mendy ha sido intervenido con éxito hoy, bajo la supervisión de los Servicios Médicos del Real Madrid, de una lesión en el músculo recto femoral de la pierna derecha. Mendy comenzará su proceso de rehabilitación en los próximos días».

Nada de plazos oficiales, nada de dramatismos. Solo un punto y seguido.

Del miedo al retiro al desmentido rotundo

Antes de la operación, el ruido era ensordecedor. En España, varios medios deslizaron que la situación podía ser mucho más grave de lo que el club transmitía. Se habló de hasta un año de baja. Incluso se llegó a especular con un escenario extremo: un posible retiro anticipado a los 30 años.

El impacto de esas informaciones fue inmediato. Un lateral titular del Real Madrid, campeón de Europa, con apenas tres décadas de vida futbolística, colocado de repente al borde del abismo. La historia perfecta para el drama.

Pero ese relato se ha ido desinflando con la misma rapidez con la que se infló. Según RMC Sport, Mendy no contempla en absoluto colgar las botas. Al contrario: mantiene la determinación de regresar al máximo nivel y de demostrar que su cuerpo todavía puede sostener el ritmo del fútbol de élite.

Francia, en pausa

Las lesiones no solo han golpeado su día a día en Valdebebas. También han frenado en seco su trayectoria con la selección francesa. Mendy suma 10 internacionalidades, pero no se viste de bleu desde la Eurocopa 2024, torneo en el que ni siquiera llegó a disputar un solo minuto.

Mientras otros laterales han ganado espacio en la rotación de Didier Deschamps, el madridista ha ido desapareciendo del radar competitivo. Cada parte médico le alejaba un poco más de Clairefontaine.

El paso por el quirófano busca precisamente cortar esa dinámica. Recuperar un físico fiable no solo es clave para el Real Madrid; también para que Mendy vuelva a presentarse como una opción real en la banda izquierda de Francia.

Un horizonte más alentador

Las previsiones médicas tras la operación son, esta vez, mucho más optimistas que los pronósticos catastrofistas de días atrás. Los tiempos que se manejan sitúan su baja en torno a los tres o cuatro meses. No es una condena, es una ventana.

Si la rehabilitación avanza sin contratiempos, Mendy podría reaparecer en la primera mitad de la próxima temporada. No será inmediato, no será sencillo, pero el escenario ya no es el de un jugador al límite de su carrera, sino el de un profesional obligado a reconstruirse.

Para el Real Madrid, la ecuación es clara: necesita a un Mendy sano, capaz de volver a ser ese lateral que cierra su banda con fiereza y que da equilibrio a una defensa acostumbrada a vivir al filo. Para el propio jugador, el reto es aún mayor: convencer al club, a la selección y, sobre todo, a su propio cuerpo de que todavía puede soportar la exigencia del más alto nivel.

La cirugía ya está hecha. Ahora empieza el tramo más silencioso, el de los gimnasios vacíos, las dobles sesiones y la paciencia. Cuando vuelva a pisar el césped, la pregunta será inevitable: ¿es este el nuevo Mendy o el último intento de un futbolista que se niega a rendirse?