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Jorge Jesus asume la selección de Portugal: un veterano para la transición

La Federación Portuguesa ha elegido experiencia, carácter y un nombre con peso propio. Jorge Jesus, a los 71 años, toma el mando de la selección absoluta tras la salida de Roberto Martínez, que dejó el cargo después de la eliminación en octavos de final del Mundial ante España.

No es un relevo menor. Es un giro.

El regreso del “míster” total

La carrera de Jorge Jesus se extiende ya 36 años en los banquillos. Un maratón que le ha llevado por casi todos los grandes escenarios de la lusofonía y parte del mundo árabe: dos etapas en Benfica, un paso intenso por Sporting CP, éxito rotundo en Flamengo, y protagonismo en la Saudi Pro League con Al Hilal, Fenerbahce y, más recientemente, Al Nassr.

Su currículum impresiona: 25 títulos como entrenador. Tres ligas portuguesas con Benfica, un campeonato brasileño con Flamengo, y la corona doméstica en Arabia Saudí tanto con Al Hilal como con Al Nassr. Donde va, compite. Y casi siempre gana.

En Portugal, su nombre nunca ha sido neutro. En 2015 sacudió el fútbol luso cuando dejó Benfica para firmar por su rival de la ciudad, Sporting CP. Un movimiento que cambió la temperatura del campeonato y dejó claro que Jesus no teme al ruido ni a la presión. Justo lo que le espera ahora con la selección.

De Riad a la Seleção

Su última aventura de clubes terminó hace muy poco. Tras llegar el verano pasado a Al Nassr, invitado personalmente por Cristiano Ronaldo —una propuesta que, como él mismo admitió entonces, “no podía rechazar”—, el técnico portugués devolvió al club de Riad a la cima: les guio a su primer título en siete años.

Esa etapa se cerró al final de la temporada 2025-26. Al Nassr ya tiene sustituto, Ange Postecoglou, y Jesus queda libre justo cuando Portugal necesitaba una figura fuerte para rearmar el proyecto.

La conexión con Ronaldo no es un detalle menor. El capitán histórico de Portugal, autor de un récord mundial de 146 goles en 233 partidos con la selección, anunció este mismo mes que no disputará otro Mundial. Su retirada de la gran escena de selecciones abre un vacío emocional y competitivo que la Federación intenta llenar con liderazgo desde el banquillo.

Jesus conoce a Ronaldo, sabe cómo gestionarlo, pero sobre todo sabe cómo convivir con grandes egos y expectativas desmedidas. Lo ha hecho en Lisboa, en Río de Janeiro y en Riad.

Un país anfitrión que exige algo más

El contexto no admite medias tintas. Portugal no pisa unas semifinales de Mundial desde 2006. Mientras tanto, el país se acostumbró a levantar trofeos continentales: campeón de Europa en 2016, campeón de la Nations League en 2019 y de nuevo seis años después, en 2025. El listón ya no es solo competir; es ganar.

Y hay un horizonte que lo condiciona todo: el Mundial 2030. Portugal será coanfitrión junto a España y Marruecos, con Uruguay, Argentina y Paraguay albergando también partidos en el arranque del torneo. Jugar un Mundial en casa —aunque compartida— cambia la escala de cualquier proyecto. El margen de error se reduce. Cada decisión se mide en función de esa cita.

La eliminación en octavos ante España aceleró el cambio. Roberto Martínez, que había asumido el cargo a principios de 2023, no logró romper el techo de cristal mundialista. La Federación mira ahora a un técnico que ha demostrado saber construir equipos dominantes en poco tiempo.

Un técnico que pudo ser de Brasil

El nombre de Jorge Jesus lleva años flotando alrededor de grandes selecciones. En marzo de 2025, se le situó como uno de los principales candidatos a dirigir a Brasil, compartiendo quinielas con Carlo Ancelotti. Finalmente fue el italiano quien tomó el cargo tras dejar el banquillo de Real Madrid en mayo, pero el simple hecho de que la Confederación Brasileña lo considerara para la Canarinha confirma su estatus internacional.

Portugal, en ese sentido, se adelanta a cualquiera que pensara que la etapa de Jesus en selecciones llegaría en otro país. El círculo se cierra en casa.

Una selección en transición… sin red

El reto es mayúsculo. Portugal entra en una fase de transición sin su gran icono mundialista y con una generación que ya sabe lo que es ganar, pero que necesita un nuevo relato competitivo. Jesus deberá mezclar veteranos con jóvenes, ajustar un modelo que ha ido variando con los últimos seleccionadores y, sobre todo, devolver al equipo una identidad reconocible en los grandes partidos.

Su historial invita a pensar en una selección agresiva, valiente con balón, intensa sin él. Equipos que no se esconden. Esa ha sido siempre la marca de la casa.

La pregunta es clara: ¿puede un entrenador de 71 años, moldeado en décadas de fútbol de club, adaptar su método a los tiempos cortos y quirúrgicos de una selección que aspira a todo en 2030? Portugal ha decidido que sí. Y, con el Mundial en casa en el horizonte, no hay espacio para la duda. Solo para resultados.

Jorge Jesus asume la selección de Portugal: un veterano para la transición