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Jude Bellingham y la Eurocopa: Reflexiones sobre el vestuario inglés

En la concentración de Inglaterra en Estados Unidos, a las puertas de otro gran torneo y bajo la mirada nueva de Thomas Tuchel, Jude Bellingham ha puesto palabras a una sensación que sobrevoló toda la Euro 2024: algo se rompió en el vestuario inglés.

El equipo llegó a la final en Alemania y cayó ante España. El resultado, sobre el papel, fue notable. El camino, no. Y el propio Bellingham lo admite sin rodeos.

“En la Euro creo que hicimos algunas cosas mal fuera del campo, no sentí que el grupo conectara tan bien como podía por varias razones”, confesó el centrocampista de Real Madrid. Inglaterra aterrizó en aquel torneo como una de las dos o tres grandes favoritas. Nunca terminó de jugar como tal.

“Éramos vistos como uno de los dos o tres equipos que podían ganarla. No estábamos jugando bien, lo que no ayuda, así que incluso cuando ganábamos no teníamos la sensación de estar tan contentos como deberíamos”, añadió.

Una final alcanzada a trompicones

El relato deportivo de aquella Eurocopa respalda la autocrítica de Bellingham. Inglaterra caminó siempre al borde del abismo.

En octavos, necesitó una chilena agónica del propio Bellingham en el último minuto para forzar la prórroga ante Eslovaquia. En cuartos, se salvó desde el punto de penalti frente a Suiza. En semifinales, otro gol en el tramo final le abrió la puerta a la final contra Países Bajos.

Aquella acrobacia ante Eslovaquia se instaló de inmediato en la memoria colectiva del fútbol inglés. Uno de esos momentos que se repiten en los resúmenes de torneos durante décadas. Para Bellingham, sin embargo, el recuerdo tiene un reverso incómodo.

“Todavía recuerdo cómo me sentía en ese momento. Siempre me hace sentir un poco incómodo porque era una situación muy mala”, reconoció. “No estábamos jugando bien. Recuerdo de niño ver Mundiales y Eurocopas en los que caíamos contra equipos contra los que no deberíamos haber caído y pensar: ‘Vaya, estoy a punto de formar parte de uno de esos momentos’. Eso sacude a todo el fútbol inglés”.

El gol le dio vida a Inglaterra, pero no maquilló la sensación de un equipo agarrotado, sin alegría. Ganaba, sí. Disfrutaba, no.

Tuchel y la “hermandad” que faltó

Ese vacío emocional es precisamente lo que Thomas Tuchel ha querido atacar desde su llegada. El nuevo seleccionador ha hablado abiertamente de construir una “hermandad” en el vestuario, una idea que contrasta con la atmósfera que describe Bellingham en Alemania.

El mensaje es claro: no basta con acumular talento ni con rozar títulos. El grupo tiene que respirar como uno solo. Lo que falló en la Eurocopa se ha convertido ahora en un objetivo prioritario de la nueva era.

Bellingham habla desde dentro de esa reconstrucción, ya en suelo estadounidense, con el Mundial en el horizonte inmediato y un papel todavía por definir en el once.

Duelo por el ‘10’: Bellingham vs Morgan Rogers

El primer examen serio llega el miércoles, en el debut mundialista ante Croacia. Y Bellingham no tiene garantizado el puesto. Tuchel ha planteado una pugna directa por la posición de mediapunta: Jude contra Morgan Rogers, un cara a cara limpio, pero intenso.

La historia entre ambos viene de lejos. Se criaron en la misma zona de West Midlands, compartieron fútbol de formación y han mantenido una relación cercana desde entonces.

Bellingham llega con argumentos frescos. Firmó una actuación magistral en el último amistoso, una victoria convincente frente a Costa Rica que reforzó su candidatura para adueñarse del dorsal creativo entre líneas. Pero la competencia con Rogers no ha contaminado la convivencia.

“Como persona, es un tipo top, puede llevarse bien con cualquiera, puede hablar con cualquiera”, explicó sobre su amigo. “Puede ser un poco ruidoso. Tenemos debates que muchas veces se convierten en discusiones. Pero nos llevamos como hermanos, la verdad”.

Tuchel, según cuenta Bellingham, ha sido cristalino con ambos.

“El míster ha dejado muy claro muchas veces cuando ha hablado que jugamos por la misma posición. Sé que eso se ha relajado un poco ahora que él me ve en más posiciones y a Morgs en más posiciones, pero honestamente no tengo ningún mal sentimiento cuando él juega y yo no”.

La frase encaja con el nuevo discurso de grupo que intenta imponer el técnico alemán. Competencia feroz, sí, pero sin grietas internas. El desafío es que esa teoría resista cuando empiece la presión real.

Inglaterra llega al Mundial con la herida de la Euro todavía fresca y con uno de sus líderes jóvenes dispuesto a decir en voz alta lo que antes se susurraba. Ahora le toca a ese mismo grupo demostrar si aprendió la lección o si volverá a vivir otra de esas noches que, como temía Bellingham, “sacuden a todo el fútbol inglés”.

Jude Bellingham y la Eurocopa: Reflexiones sobre el vestuario inglés