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Mourinho frena el regreso de Tchouameni al Real Madrid

En Valdebebas han pisado el freno con Aurelien Tchouameni. Nada de prisas, nada de riesgos. Según desvela AS, el plan de Real Madrid es claro: el francés no volverá hasta que esté al 100%. Y José Mourinho lo ha dejado meridianamente claro.

Tchouameni arrastra los problemas físicos desde el pasado Mundial. Entonces forzó para reaparecer en semifinales tras perderse dos partidos en la fase final del torneo. Aquella decisión le pasó factura: la dolencia se agravó y desde entonces no ha podido trabajar al mismo ritmo que el resto del grupo.

El verano lo ha visto desde fuera. No disputó ni un solo minuto en los amistosos de pretemporada del Real Madrid, y Mourinho no piensa cambiar ahora de criterio. El técnico portugués lo considera una pieza estructural de su equipo, precisamente por eso prefiere perderlo unas semanas… antes que perderlo varios meses.

“Con Tchouameni tenemos que controlar las emociones. No quiero que esté dentro y fuera, dentro y fuera otra vez”, advirtió Mourinho en la rueda de prensa previa al duelo ante el Málaga. El mensaje fue directo. Y lo remató con otra frase que marca el plan: “No quiero empezar la temporada en agosto con una situación así. Espero tener a Tchouameni de nuevo en forma y prefiero esperar un poco más”.

Objetivo: jornada 5 y cero riesgos

La hoja de ruta ya está trazada. La previsión que maneja el club es que Tchouameni pueda empezar a sumar minutos alrededor de la quinta jornada de LaLiga, en el partido ante Rayo Vallecano el fin de semana del 14 de septiembre. Nada de reaparecer en el tercer encuentro liguero, como podría sugerir la urgencia deportiva. Mourinho ha vetado esa opción.

No es un capricho. El francés es, hoy, el mejor especialista defensivo del centro del campo del Real Madrid. Su radio de acción, su capacidad para barrer metros y sostener al equipo por detrás del balón lo convierten en un jugador difícilmente sustituible. Con las dudas que rodean a Eduardo Camavinga, Tchouameni es prácticamente el único mediocentro puro capaz de ofrecer ese ancla constante por delante de la defensa.

El contexto también empuja a la prudencia. La temporada pasada el club blanco sufrió hasta 54 lesiones a lo largo del curso. Una cifra que encendió todas las alarmas en la ciudad deportiva y obligó a revisar los protocolos de recuperación. Una de las primeras medidas ha sido endurecer el control de los plazos, evitar recaídas innecesarias y no volver a forzar a futbolistas clave. Tchouameni es el ejemplo perfecto de esa nueva línea.

De las dudas a pilar del equipo

El francés se ha ganado este estatus. No siempre fue así. Sus primeras campañas de blanco dejaron dudas en parte del público del Bernabéu. Llegaron los silbidos, las miradas de desconfianza y la sensación de que el fichaje quizá no encajaba como se esperaba.

La respuesta de Tchouameni fue silenciosa pero contundente. Recuperó tono físico, dio un salto competitivo y acabó convirtiéndose en uno de los jugadores más valorados por la afición la pasada temporada. De cuestionado a imprescindible. De sospechoso a pilar.

Su final de curso, sin embargo, no fue sencillo. A los problemas físicos se sumó el conflicto con Federico Valverde, un episodio que marcó el tramo final. Ambos futbolistas han confirmado que el asunto está resuelto, pero el detalle no pasa desapercibido: no volvieron a compartir minutos después del incidente. La relación dentro del campo sigue bajo la lupa.

En ese contexto, el curso que arranca se presenta decisivo para Tchouameni. Debe consolidar lo que ya apuntó el año pasado, reafirmar su jerarquía en el centro del campo y despejar cualquier sombra deportiva o emocional. Mourinho lo sabe y por eso se niega a precipitarse.

El técnico prefiere esperar, aunque eso suponga arrancar sin su mediocentro más fiable. El mensaje es rotundo: Tchouameni solo volverá cuando esté pleno de fuerzas y completamente preparado. La temporada es larga. Y el Real Madrid quiere a su ancla francesa para los meses en los que realmente se decide todo.