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Neto y su sueño mundialista: La oportunidad de brillar en el escenario

Neto llega a esta cita con una mezcla poderosa: 25 partidos con Portugal a la espalda, apenas dos goles… y una sensación muy clara de que el gran escenario le debía una. Su segundo tanto con la selección llegó justo antes del torneo, en la victoria por 2-1 frente a Nigeria, un disparo que no solo cerró el amistoso, también abrió de golpe su propio horizonte.

Para él no es un torneo más. Es una cuenta pendiente.

“Es mucha motivación por mi parte”, admite Neto, todavía con la adrenalina de esa última prueba. Lo dice sin rodeos: quiere estar, quiere ser importante y quiere ganar. No solo por él. Por la afición, por la familia, por ese círculo de amigos que siente que también pisa el césped cada vez que se enfunda la camiseta de Portugal.

Durante años vio los grandes campeonatos desde fuera. Pantalla, sofá y una pregunta inevitable: “¿Cuándo me tocará a mí?”. Ahora, con el billete sellado rumbo a la fase de grupos, la respuesta está a días de distancia.

“Solía mirar todas las competiciones en las que estaba Portugal y formar parte de una es como un sueño hecho realidad, para ser sincero”, confiesa. No suena a tópico. En su caso, suena a tiempo perdido que quiere recuperar a toda velocidad.

Un grupo incómodo y un escenario nuevo

El calendario no concede margen para la contemplación. Portugal se estrenará ante DR Congo en el Houston Stadium, en un duelo que puede marcar el tono del Grupo K. Ese partido inaugural, el miércoles 17 de junio a las 18:00 (hora del Reino Unido), exigirá personalidad desde el primer minuto. Es el tipo de noche en la que un jugador como Neto puede cambiar su estatus dentro del vestuario.

Después espera Uzbekistan, de nuevo en el Houston Stadium, el martes 23 de junio a la misma hora. Dos encuentros, mismo escenario, presión creciente. Entre ambos, la amenaza latente de Colombia en el horizonte del grupo, un rival que completará un cuadro sin comodidades.

Para Neto, cada minuto será oro. Llega con la confianza de su último gol, con el respaldo de sus 25 internacionalidades y con la urgencia del que siente que el reloj ya ha corrido demasiado en su contra. No pide tiempo. Pide partidos grandes.

La pregunta ya no es si está preparado para el escenario. La pregunta es cuánto puede cambiar su carrera en estas tres noches de Houston.