Rodri deja el Manchester City y firma por el Barcelona
Barcelona ya tiene a su nuevo faro en el centro del campo. El club azulgrana ha anunciado el fichaje de Rodri procedente de Manchester City por una cifra cercana a las 65 millones de libras, una operación de peso que sacude el verano europeo.
El vigente ganador del Balón de Oro 2024 firma por cuatro temporadas y regresa a LaLiga cinco años después de su salida de Atlético de Madrid en 2019. Vuelve a casa, pero por la puerta grande y en un rol muy distinto: ahora es uno de los mediocentros más dominantes del planeta.
Adiós a un ciclo dorado en Manchester
Rodri, de 30 años, cierra una etapa de siete temporadas en Manchester City. Se marcha dejando 298 partidos y un palmarés que explica por sí solo el impacto que ha tenido en el equipo de Pep Guardiola: cuatro títulos de Premier League, dos FA Cups, tres EFL Cups y la Champions League conquistada en 2023.
No ha sido un final de ciclo sencillo. Sus dos últimas campañas se vieron marcadas por las lesiones, que le cortaron el ritmo y le obligaron a gestionar esfuerzos. Pero el verano lo ha devuelto al escaparate más alto: completó un Mundial descomunal, fue nombrado mejor jugador del torneo y lideró a España hacia su segundo título mundial.
Desde la distancia, su salida del City tiene algo de cierre perfecto. Se va en la cima, con todos los grandes títulos en la mochila y convertido en referente mundial en su posición.
Orgullo, gratitud y una ciudad que le marcó
En su mensaje de despedida a la afición del City, Rodri dejó claro el peso emocional de estos años en Inglaterra: se marcha con “un enorme sentimiento de orgullo” por lo logrado y con “gratitud” por los recuerdos compartidos.
No se quedó solo en lo deportivo. Recordó cómo Manchester le cambió la vida: habló de ver a su hermano graduarse en la Manchester Metropolitan University y de su pareja trabajando para el NHS. “Manchester moldeó toda mi vida”, confesó. No era solo el adiós a un club, sino a una ciudad que se había convertido en su hogar.
Un contrato que se agotaba y una puja con giro inesperado
Rodri entraba en los últimos 12 meses del contrato que había firmado en 2022. Manchester City quería renovarle, pero las conversaciones no llegaron a buen puerto. El escenario se abrió y los gigantes de siempre se activaron.
Durante semanas, todo apuntaba a Real Madrid como principal candidato. El perfil encajaba, el contexto también. El propio Rodri, en una entrevista en la radio española en marzo, había reconocido al hablar de la posibilidad de jugar en el club blanco: “No directamente, pero con el tiempo hay más jugadores que han tomado ese camino. No puedes decir que no a los mejores clubes del mundo”.
Parecía un guiño, o al menos una puerta abierta. Sin embargo, el guion cambió. Real Madrid terminó retirando su interés y, mientras tanto, Barcelona ya se había movido en silencio. Según fuentes consultadas por BBC Sport, el club catalán contaba con el visto bueno del jugador para iniciar negociaciones con el City.
El primer intento fue rechazado: la oferta inicial de 38,5 millones de libras no se acercaba a las pretensiones del campeón inglés. La negociación se endureció, subió el tono y también la cifra. El acuerdo final se cerró por una cantidad muy superior a esa propuesta de partida, hasta alcanzar el entorno de las 65 millones de libras.
El sueño azulgrana
El lunes, Rodri aterrizó en Barcelona. En el aeropuerto, rodeado de cámaras, soltó una frase que resume el giro de su carrera: es “un sueño” jugar en el Barça. No hizo falta mucho más.
Para el club, su llegada supone un golpe de autoridad deportivo y simbólico: ficha al mejor jugador del último Mundial y al Balón de Oro vigente para apuntalar una zona del campo que define la identidad azulgrana desde hace décadas.
Para Rodri, se abre un nuevo escenario. Deja atrás la seguridad de un proyecto hecho en el City y se sumerge en un Barça que aún busca consolidar una nueva era. Llega en plena madurez, con un palmarés imponente y la responsabilidad de liderar desde el círculo central.
La pregunta ya no es si está preparado. La verdadera incógnita es otra: ¿hasta dónde puede llevar a este Barcelona un mediocentro que ya ha demostrado que sabe sostener a un campeón de Europa y del mundo?





