Tottenham y el fracaso ante Leeds: Agbonlahor critica a Richarlison
Tottenham tenía la salvación en la mano. Estadio propio, rival ya prácticamente a salvo, West Ham derrotado por Arsenal y una oportunidad de oro para poner tierra de por medio con el descenso. Acabó en un 1-1 gris ante Leeds y con un viejo conocido de la Premier, Gabby Agbonlahor, cargando con dureza contra varios de los hombres de Ange Postecoglou, con Richarlison en el centro del huracán.
Una ocasión desperdiciada
El guion parecía perfecto. West Ham había caído ante Arsenal, lo que dejaba a los de David Moyes clavados en la zona roja. Leeds, por su parte, llegaba con la permanencia sellada gracias precisamente al triunfo ‘gunner’ en el London Stadium. Ganar significaba abrir un margen de cuatro puntos sobre los ‘Hammers’ con solo dos jornadas por delante. Casi sentenciar la temporada.
Durante buena parte del partido, Tottenham dio la impresión de tenerlo controlado. El golpe de confianza llegó al inicio de la segunda parte: en el minuto 50, Mathys Tel se inventó el 1-0, un disparo que encendió a la grada y pareció encarrilar la noche. El francés pedía la pelota, encaraba, buscaba el área. Era el único que agitaba realmente el ataque.
Pero el héroe se convirtió en villano. En una acción desafortunada, Tel levantó demasiado la bota y golpeó a Ethan Ampadu dentro del área. Penalti claro. En el 74’, Dominic Calvert-Lewin no perdonó desde los once metros y silenció el estadio con un lanzamiento impecable.
Tottenham se descompuso. Leeds olió el miedo. Y en el tiempo añadido rozó el golpe definitivo: Sean Longstaff se plantó solo, zurdazo potente, y apareció Antonin Kinsky con una parada monumental, desviando el balón al larguero. Una de esas manos que se recuerdan al final del curso.
El punto deja a los ‘Spurs’ en una posición incómoda: si West Ham gana el domingo en el campo de Newcastle, el equipo londinense podría volver a caer a la zona de descenso antes de visitar a Chelsea el próximo martes.
El dardo a Richarlison
La actuación de Richarlison, máximo goleador del equipo esta temporada, encendió especialmente a Agbonlahor. El exdelantero de Aston Villa, ahora comentarista en talkSPORT, no se guardó nada.
“Voy a hacer una apuesta: es el jugador más lento de la Premier League. Apostaría con cualquiera a que Richarlison es el más lento de la liga”, lanzó en el programa matinal del martes. No era una metáfora. Para él, la falta de chispa del brasileño fue escandalosa.
Agbonlahor recordó varias acciones en las que el delantero parecía correr en arena. “La cantidad de veces que se fue en carrera y Joe Rodon, que no es un central rápido, llegaba directo, le quitaba el balón… Horrendo partido por su parte”, sentenció. Para un equipo que se juega la vida, un nueve que no gana duelos ni intimida a la defensa rival se convierte en un lastre evidente.
Maddison, la luz en la oscuridad
En medio de tanta crítica, hubo una nota positiva: el regreso de James Maddison. El mediapunta disputó sus primeros minutos de la temporada tras superar una grave lesión de ligamento cruzado sufrida en pretemporada.
“Necesitan a Maddison. Fue bueno verle salir al campo”, destacó Agbonlahor, subrayando la ovación que recibió el inglés. Para el exdelantero, ese recibimiento marca el nuevo rol del centrocampista: “Se notaba por la ovación que tuvo: sabe que tiene que ser el hombre”.
Agbonlahor incluso se atrevió a mirar más allá: no le sorprendería que, quizá no en el próximo partido, pero sí en el último de la temporada, Maddison pueda estar listo para ser titular. El mensaje es claro: el club le necesita como líder futbolístico y emocional en la recta final.
Señalados: Kolo Muani y Gallagher
Richarlison no fue el único bajo la lupa. Agbonlahor también apuntó a dos de los fichajes de esta campaña. Primero, Randal Kolo Muani: “Tiene un gol… un gol y una asistencia en 27 apariciones. Es un internacional francés que probablemente irá al Mundial”. Los números hablan solos. Un delantero de élite, fichado para marcar diferencias, que apenas ha dejado huella.
Después, Conor Gallagher. El centrocampista, que brilló en Crystal Palace y dejó buenos tramos en Chelsea, no se parece al jugador que Tottenham pensó que estaba incorporando. “Ese no es el Conor Gallagher que Spurs creían que fichaban. No es el que estuvo en Crystal Palace y Chelsea. Jugador totalmente distinto, defensivamente muy pobre también”, criticó con dureza.
Para Agbonlahor, el conjunto de la actuación fue “doloroso de ver”. Y remató con una frase que duele en el orgullo de cualquier vestuario: “Por momentos, Leeds estaba en primera marcha. Subieron una marcha en los últimos 20 minutos y deberían haber ganado”. Solo la mano de Kinsky evitó el desastre.
Stamford Bridge, un fantasma conocido
Ahora Tottenham tiene una semana para recomponerse antes de visitar Stamford Bridge. No es un escenario cualquiera. Hace diez años, en ese mismo campo, se desmoronó su sueño de pelear por el título de la Premier. Desde entonces, la historia en ese estadio ha sido casi siempre amarga.
Han pasado ocho años desde la última victoria de Tottenham a domicilio ante Chelsea. En sus últimos 13 enfrentamientos en todas las competiciones, solo han ganado una vez. La estadística pesa. Y llega en el peor momento, con el equipo mirando de reojo la tabla y escuchando críticas feroces desde fuera.
Queda poco margen. Entre la apatía de algunos, el regreso a medias de sus líderes y el calendario que aprieta, la pregunta es inevitable: ¿tiene este Tottenham el carácter para salvarse en uno de los escenarios más hostiles de su historia reciente?






