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Carlos Espí salva al Real Madrid en Elche

El Real Madrid pasó de la comodidad al abismo y del abismo al alivio en cuestión de minutos. Ganaba 0-2, se dejó empatar y solo un zarpazo en el descuento, firmado por Carlos Espí tras una genialidad de Jude Bellingham y la lucidez de Kylian Mbappé, evitó el naufragio en Elche: 2-3 y los blancos se colocan igualados a puntos con el Barcelona en LaLiga.

La jugada decisiva nació lejos del área. Bellingham, cerca del centro del campo, se quitó de encima a un rival con un control largo lleno de intención. Pisó metros, levantó la cabeza y vio el desmarque de Mbappé. El francés atacó el espacio, entró en el área y, sin recrearse, cedió el balón a Carlos Espí, que solo tuvo que empujarla a bocajarro. Gol y desahogo.

El vigente campeón puede recuperar el liderato en solitario este miércoles, cuando reciba al recién ascendido Racing Santander en el Bernabéu. Llegará con el susto en el cuerpo, pero con tres puntos más en la mochila.

De la autopista al susto

El partido parecía encarrilado mucho antes del desenlace dramático. A los 25 minutos, un gol en propia puerta de Matías Dituro abrió el marcador para el Madrid. Un centro envenenado, un mal despeje y la pelota dentro. Ventaja sin necesidad de brillo.

Ocho minutos después, Mbappé hizo lo que lleva semanas haciendo: marcar. Yan Diomande lo encontró en el área y el francés definió desde cerca para el 0-2. Eficacia pura. Con ese tanto, Mbappé se consolidaba en la carrera por el Pichichi: ya suma siete goles en seis jornadas, uno más que Lamine Yamal, Raphinha, Sergio Camello y Roberto Fernández.

El susto llegó justo después de su diana. Mbappé se quedó tendido en el césped, con gestos claros de dolor. El silencio fue inmediato. Entraron los médicos del Madrid, lo atendieron y, tras unos minutos de incertidumbre, el delantero regresó al campo. Alivio para su equipo y para una afición que vive pendiente de cada gesto del francés.

Antes del descanso, Mbappé volvió a celebrar… solo unos segundos. Marcó de nuevo, pero el tanto fue anulado por fuera de juego. Señal clara de lo que vendría después: el partido no estaba ni mucho menos cerrado.

Elche se rebela y roza la gesta

Con 0-2, el Madrid pareció bajar una marcha. Elche lo notó. El equipo local empezó a ganar duelos, a colgar balones y a creer que el partido aún tenía vida.

El primer aviso serio llegó en el minuto 71. Centro al área y Abiel Osorio se elevó para cabecear y batir al portero madridista. 1-2 y el estadio se encendió. El Madrid, que hasta entonces había administrado la renta, empezó a sufrir.

La presión local no se quedó en un simple arreón. En el 83, Fer Niño culminó la remontada parcial con el 2-2. Elche, que había estado contra las cuerdas, se encontró de repente con un empate que castigaba la relajación blanca y premiaba su fe.

El Madrid, que solo había tropezado en Liga ante el Real Betis dos jornadas atrás, veía cómo se le escapaban dos puntos en un campo donde había tenido el partido bajo control. Hasta que apareció Bellingham para cambiar el guion una vez más, con Mbappé y Carlos Espí como socios finales de una jugada que puede pesar en la lucha por el título.

Valencia respira en Mendizorroza

La jornada dejó también aire para un Valencia muy tocado. El equipo che se impuso 0-1 en su visita al Alavés y cortó una racha de cuatro derrotas consecutivas, además de frenar el arranque invicto de los vitorianos.

La victoria llegó en plena sacudida institucional. Los malos resultados provocaron el despido del entrenador Carlos Corberán y del director ejecutivo de fútbol Ron Gourlay el fin de semana. El club reaccionó nombrando a Braulio Vázquez como nuevo director deportivo y entregando el banquillo, de forma interina, al técnico del filial, Óscar Sánchez.

En el césped, el alivio tuvo nombre propio: Luis Rioja. Su gol en el minuto 78 dio tres puntos de oro a un Valencia que había sido vapuleado en las últimas semanas, con un balance de 10-1 en contra antes de este duelo. El tanto no borra el enfado de la grada, pero al menos detiene la caída.

Los aficionados, que venían de sufrir un 5-0 en casa ante el Barcelona, habían señalado a la plantilla con dureza, llamando "mercenarios" a los jugadores y manteniendo sus protestas contra el propietario Peter Lim, en el punto de mira desde hace años. El triunfo no cambia el clima, pero sí el panorama deportivo inmediato.

Rayo, último baile en Butarque

El otro nombre propio de la jornada fue el de Rayo Vallecano, que volvió a hacer de Butarque un fortín prestado. Ganó 2-1 a Espanyol con goles en la primera parte de Álvaro García y Adria Pedrosa, en el que puede haber sido su último partido como local lejos de Vallecas.

El conjunto franjirrojo se ha visto obligado a desplazarse por los problemas de seguridad en su estadio, cerrado para obras. En Butarque, feudo del Leganés, ha disputado tres encuentros de "casa" con balance notable: victorias por 3-2 ante Racing Santander y este 2-1 frente a Espanyol, además de un empate 1-1 contra Alavés.

Espanyol maquilló el marcador en el descuento gracias a Roberto Fernández, que firmó su sexto gol en seis partidos y se mantiene en lo alto de la tabla de artilleros. Su racha sostiene al equipo catalán, pero esta vez llegó demasiado tarde para evitar la derrota.

Con el regreso a Vallecas asomando en el horizonte y un Real Madrid que gana al límite, la Liga se aprieta. La pregunta es quién sabrá sufrir mejor cuando los partidos se decidan, como en Elche, en el último suspiro.