Columbia logra victoria final sobre Temple
Temple arrancó el partido mandando. Movió la pelota con criterio, enlazó pases, abrió el campo y obligó al guardameta Aris Taki a intervenir una y otra vez. Llegó por dentro, por fuera, con disparos lejanos y remates dentro del área. Nada. Taki respondió siempre, seguro, firme, convirtiéndose en el muro que separaba a los Owls del gol.
El duelo, sin embargo, no fue un monólogo. Columbia también tuvo sus opciones en el inicio. Cada vez que los Lions se asomaron al área rival apareció Dylan Kaye, igual de decisivo en el otro arco. El portero de Temple negó cada ocasión, uno contra uno incluido, y sostuvo a su equipo en los momentos de mayor apuro. Con ambos guardametas en estado de gracia, el descanso llegó sin goles y con la sensación de que el partido se decidiría por un detalle.
Ese detalle llegó tarde. Muy tarde.
Segunda Mitad
En la segunda mitad, el guion cambió. Columbia empezó a adueñarse de la posesión, a enfriar el ímpetu inicial de Temple y a instalarse con paciencia en campo contrario. Los Owls ya no encontraban tantos espacios ni lograban la misma claridad en los últimos metros. El desgaste del primer tiempo se notaba, y los Lions olieron la oportunidad.
El reloj corría, el 0-0 parecía inamovible y el duelo se encaminaba al reparto de puntos. Hasta que, a dos minutos del final, la resistencia de Temple se rompió. Un balón suelto, un espacio mínimo y el golpe definitivo: Jack McDaid conectó con su pie derecho y mandó la pelota al fondo de la red.
Ese único disparo ganador bastó. Columbia se llevó una victoria por 1-0 que premia su crecimiento en la segunda parte y castiga la falta de pegada de Temple, que hizo méritos para más pero se marchó con las manos vacías. En partidos tan cerrados, el margen es mínimo. Y esta vez, la diferencia tuvo nombre y apellido: Jack McDaid.





