Un Tottenham de 237 millones cae estrepitosamente ante Brentford
Nuevo técnico, brazalete para Archie Gray, cinco fichajes en el once y más de 230 millones de libras gastados en verano. Pero el estreno de temporada de Tottenham fue todo menos nuevo. En el Gtech Community Stadium, Brentford les pasó por encima: 3-0, baile táctico, físico y anímico. Un repaso.
El equipo de Roberto De Zerbi, salvado del descenso en la última jornada el curso pasado, arrancó la Premier League como la terminó: sufriendo, sin alma competitiva en los duelos y con la sensación de ser un grupo que no se reconoce a sí mismo. Jamie Redknapp, desde Sky Sports, lo resumió sin anestesia: “un equipo de desconocidos”.
Sangare manda, Brentford golpea
La puesta en escena marcó el tono. Brentford salió con una intensidad feroz, Tottenham reculó. A los 12 minutos, el partido ya tenía dueño.
Mamadou Sangare, fichaje récord de los Bees, se adueñó del centro del campo desde el primer balón. De sus botas nació el 1-0: asistencia medida y definición de Keane Lewis-Potter para abrir el marcador y premiar un inicio dominante del conjunto local.
El castigo pudo ser inmediato y aún más duro. A los 17 minutos, Igor Thiago cabeceó al larguero, pero la jugada quedó invalidada por fuera de juego de Collins en la acción previa. No fue un aviso aislado: era la radiografía de un Tottenham superado en cada choque, en cada segunda jugada.
El 2-0 llegó al minuto 33 y expuso, de forma cruel, los problemas de los londinenses. Pérdidas consecutivas de Richarlison y Lucas Bergvall, Jensen prueba desde fuera, Kinsky rechaza mal y Vitaly Janelt aparece para empujar el balón. Un gol que mezcló fragilidad técnica, falta de agresividad y desorden.
Al descanso, el dato era demoledor: ni un solo tiro a puerta de Tottenham. La estadística avanzada también les condenaba: un xG final de apenas 0,47 frente al 3,96 de Brentford. Números de equipo que nunca estuvo realmente en el partido.
Kayode remata, Thiago perdona la goleada
De Zerbi reaccionó al descanso: entraron Guglielmo Fernandes y Rodrigo Bentancur por Conor Gallagher y Bergvall. Cambio de piezas, pero no de guion.
Cuatro minutos después de la reanudación, Brentford sentenció. Sangare volvió a aparecer, esta vez con un disparo potente que Kinsky logró rechazar, pero solo a medias. Michael Kayode cazó el rebote y fusiló para el 3-0 en el 49’. El Gtech celebraba, Tottenham se desmoronaba.
La tarde aún pudo ser más dolorosa. En el minuto 55, Bentancur derribó a Schade dentro del área. Penalti claro. Igor Thiago tomó la responsabilidad, engañó al portero… y estrelló el balón en el poste. El 4-0 se escapó por centímetros, pero el mensaje ya estaba escrito: Brentford ganaba cada choque, cada carrera, cada metro.
“No estábamos listos para pelear”
Tras el partido, Roberto De Zerbi no escondió el diagnóstico. Habló de físico, de duelos, de organización. Pero sobre todo, de carácter.
“Nos faltó físico, lo sabíamos antes del partido. No estábamos listos para pelear los duelos; cometimos muchos errores en el momento de la presión”, admitió el técnico italiano en Sky Sports, señalando el desajuste con Mikey Moore sobre el central zurdo rival. “Llegamos tarde demasiadas veces y perdimos demasiados duelos para competir con Brentford”.
De Zerbi insistió en la idea de proceso, de viaje con muchos jugadores nuevos: “Sabíamos que, con tantos fichajes, para convertirnos en un equipo necesitamos dos cosas: alma y estilo de juego. Hoy creo que hubo alma, pero no peleamos de la manera correcta en los duelos”.
Archie Gray, capitán provisional, fue igual de contundente. “Fue simple: perdimos demasiados duelos. Nos superaron en todo el campo. Por la razón que sea, no estábamos tan listos para la pelea como ellos. Eso es cosa nuestra”, dijo. Y añadió una frase que pesará en el vestuario: “No hay excusas. Cada uno se mirará al espejo y dirá que no fue suficiente”.
Un problema viejo con caras nuevas
El contraste entre la inversión y el rendimiento fue brutal. Tottenham ha gastado 237 millones de libras en seis incorporaciones y dio la alternativa competitiva a cinco de ellas en Brentford. Sin embargo, el problema no fue la calidad individual, sino la mentalidad colectiva.
Las cifras de los duelos lo reflejan. En la primera parte, Richarlison solo ganó dos de sus ocho disputas. En defensa, el nuevo central Jan Paul van Hecke se impuso en apenas dos de siete. Demasiado blando para la Premier League, y más ante un equipo tan agresivo como el de Thomas Frank.
No sorprende, entonces, que este 3-0 iguale la derrota más abultada de Tottenham en un debut de temporada en la era Premier League. Un dato que alimenta la narrativa de “nuevo año, mismo Tottenham” que se repetía entre los aficionados.
Los comentarios de los hinchas recogidos tras el encuentro iban todos en la misma dirección: mucho gasto, pocas ideas, un equipo que sigue pareciendo al borde del abismo tras dos temporadas seguidas terminando en el puesto 17.
Redknapp, sin piedad: “Un equipo de desconocidos”
Jamie Redknapp no suavizó el análisis. “Parecían un equipo de desconocidos”, afirmó, subrayando la falta de química y de oficio en los duelos. Cuestionó el encaje de Conor Gallagher como mediapunta, se preguntó dónde estaba la creatividad y señaló el mal momento de Bergvall, al que los últimos entrenadores no han terminado de confiarle galones.
El excentrocampista apuntó, eso sí, a un margen de mejora: “La esperanza para Tottenham es que no serán el mismo equipo dentro de seis semanas”. Pero esa esperanza se sostiene más en el tiempo que en lo visto sobre el césped.
Brentford mira a Europa, Spurs al espejo
Mientras Tottenham se enreda en sus viejos fantasmas, Brentford sale reforzado. El equipo que se quedó fuera de la Conference League por diferencia de goles la pasada campaña arranca esta con una exhibición de intensidad y eficacia. Sangare dominando, Lewis-Potter, Janelt y Kayode marcando, Thiago generando peligro pese al penalti fallado. Un plan claro, una idea reconocible, un bloque que sabe a lo que juega.
Del otro lado, De Zerbi sigue persiguiendo “el equipo que tengo en mi sueño”, como definió hace meses. La realidad, de momento, se parece más a una pesadilla. Se esperan más fichajes, suenan nombres como Savinho y Omar Marmoush para reforzar el ataque. Pero ni uno ni dos delanteros van a corregir por sí solos una cuestión que el propio técnico ya ha señalado: la mentalidad.
Si Tottenham no aprende a pelear cada duelo, cada balón dividido, cada metro del campo, el verano millonario quedará reducido a una anécdota contable. La pregunta ya no es cuánto han gastado, sino cuánto tiempo les queda para dejar de parecer un equipo que siempre llega tarde.






