Charlton vence a West Ham y agrava la crisis de Nuno
Charlton mantiene el paso perfecto en el arranque del Championship y lo hace donde más duele. Triunfo por 2-1 en casa de West Ham, en un derbi londinense eléctrico que deja aún más cuestionado a Nuno Espírito Santo y a unos Hammers señalados por su propia grada.
El guion fue cruel para el técnico portugués: su equipo llegó vivo hasta el último suspiro, dispuso de un penalti en el tiempo añadido para salvar un punto… y Taty Castellanos lo estrelló contra la base del poste derecho. Silencio en las gradas, puños apretados en el banquillo visitante. La presión sobre Nuno se disparó en un solo golpe de balón.
Un inicio demoledor de Charlton
El conjunto del sureste de Londres no necesitó tiempo de adaptación. Al minuto 7 ya mandaba en el marcador. Saque de banda largo de Sonny Carey, control en el pecho de Lloyd Jones y una chilena del capitán que sorprendió a Mads Hermansen. Un gesto de delantero centro en el corazón del área que encendió al sector visitante.
West Ham tardó en reaccionar. Su primer aviso serio llegó con un disparo de Manor Solomon desde la frontal, que parecía ir directo a puerta hasta que Billy Koumetio se cruzó de cabeza para enviar el balón a córner. Fue un destello aislado en un primer acto plano de los locales.
Charlton, en cambio, olía sangre. En el minuto 19, Miles Leaburn rozó el segundo con un remate que besó el larguero tras un contragolpe nacido en un robo de Tyreece Campbell a Kyle Walker-Peters. La fragilidad en la salida de balón de los de Nuno empezaba a convertirse en patrón.
Carey tuvo también el 0-2 en sus botas, pero eligió la opción más complicada: rematar al primer palo ante Hermansen en lugar de filtrar un pase a Campbell, solo en el costado izquierdo del área. Perdón para West Ham, que se marchó al descanso aún con vida gracias también a un cabezazo de Castellanos en el añadido del primer tiempo, directo a las manos de Arthur Okonkwo.
Campbell castiga y Okonkwo se agiganta
La segunda parte no cambió el paisaje. West Ham quiso mandar con balón, pero Charlton mordía cada pérdida. Y en una de ellas, la ventaja se dobló. Minuto 56: Konstantinos Mavropanos pierde la pelota acosado por Leaburn, Campbell recoge el regalo y cruza raso al palo derecho. 0-2 y gesto de incredulidad en la grada local.
A partir de ahí, el partido se volcó sobre el área de Charlton. Okonkwo, recién llegado cedido de Wrexham y titular desde el primer día, empezó a justificar cada elogio de Nathan Jones. Primero, con una parada de reflejos felinos a mano cambiada para desviar un disparo de Joel Piroe desde la frontal. Después, viendo cómo otro cabezazo de Castellanos, tras un gran centro de Ollie Scarles, se marchaba rozando el poste.
El asedio ya era total. Piroe, debutante cedido desde Leeds, falló un cabezazo claro a pocos metros de la portería, pero no perdonó en la siguiente. Minuto 74: disparo potente de Castellanos, rechace de Okonkwo y el neerlandés, más rápido que nadie, fusila el 1-2. El London Stadium despertó de golpe.
Okonkwo, sin embargo, no se encogió. Volvió a aparecer con una estirada espectacular para desviar por encima del larguero un disparo de Divine Mukasa, otro de los recién llegados, cedido esta semana desde Manchester City. Cada intervención reforzaba la sensación de que Charlton había encontrado un guardián fiable para esta temporada.
Los visitantes incluso pudieron sentenciar al contragolpe. Joe Rankin-Costello se plantó en posición franca para el 1-3, pero Hermansen respondió bien con las piernas. El reloj corría, el nerviosismo se palpaba y el duelo se encaminaba a un final de infarto.
El penalti, el poste y la herida abierta en West Ham
El último giro de guion llegó en el añadido. Centro al área, balón que golpea en el brazo de Conor Coventry y el colegiado Andrew Kitchen señala penalti. Oportunidad de oro para rescatar un punto y aliviar, aunque fuera mínimamente, la tensión sobre el banquillo local.
Castellanos tomó la responsabilidad. Carrera corta, disparo ajustado… y el balón se estrella contra la base del poste derecho. Okonkwo se lanza al lado contrario, pero no le hace falta intervenir. El murmullo se convierte en lamento. West Ham se queda sin premio.
Nuno no escondió el golpe: reconoció que el equipo volvió a entrar mal al partido, que se vio castigado en una acción que conocían bien del juego de Charlton y que, pese a la posesión y las ocasiones, la falta de precisión en las áreas les está pasando factura. Admitió sentir la presión de un club grande, con 62.000 aficionados en la grada, y subrayó que repetirán una y otra vez en los entrenamientos las situaciones de último tercio para afinar la puntería.
En el otro lado, Nathan Jones rebajó el euforia. Recordó que esto ya no es una gesta de copa, sino el día a día del Championship, y elogió la organización táctica y la capacidad de su equipo para contragolpear. Señaló a Lloyd Jones como una amenaza constante en ambas áreas y celebró que Campbell haya empezado a traducir en goles el trabajo que llevan tiempo exigiéndole. Sobre Okonkwo, fue claro: “sobresaliente” y con un deseo evidente de estar en el club.
Charlton sale del derbi con pleno de victorias y una confianza disparada. West Ham, con un vestuario tocado, un técnico bajo el foco y un interrogante que ya retumba en el este de Londres: cuánto tiempo más tardará este equipo en parecer realmente un aspirante al ascenso.





